JORNADA SEGUNDA
Dentro,
gran ruido de algazara y al sonido de cajas y clarines, diga dentro Tarife:
Tarife.. Ea,
africanos valientes,
conozca ese infiel Rodrigo
y su reino
miserable
nuestro
valor, nuestro brío;
sea
ejemplar horroroso
a los venideros siglos
del hombre
más desdichado
que se encuentre en sus escritos.
Aliatar..
Arma! Arma! Guerra! Guerra!
Toque el
Bronce y Metal fino
a embarcar… Tocan clarines.
Liodoro.. Y el
bronco parche
con su
pavoroso estilo
haga la
seña… Tocan
cajas.
Todos.. A
embarcar!
Tarife .. Guerra contra España, amigos!
N.B.: Al igual que en la jornada primera,
los textos escritos en letra de imprenta se corresponden con
fragmentos que, aunque no se hallan en los AUTOS SACRAMENTALES DE NTRA. SRA. DE
GRACIA, DE PARACUELLOS DE LA VEGA
(Cuenca), sí que aparecen en EL LUCERO
DE CAUDETE, versión de la misma obra que se conserva y representa en la localidad
de CAUDETE (Albacete).
Tocando cajas y
clarines salen Tarife, Aliatar y Lidoro en traje de moros.
Tarife Africanos valerosos,
cuyas
heroicas hazañas
guarda
el tiempo en sus archivos
para
ilustrar nuestra patria:
El gran Miramamolín,
cuyo
esfuerzo y cuyas armas
darán
para siempre envidia
a
los nueve de la fama;
vencido
de su valor,
y
movido de las ansias
de
ese Conde, a quién su Rey,
en
vez de honrarle, le infama,
para
restaurar su honor,
(si
es que el honor se restaura
después
de una vez perdido),
gente
alista y naves arma.
De mi valor satisfecho,
y
de mis fuerzas, que bastan
para
mayores empresas,
(aunque
esta lo es de importancia),
me
nombra por General
de
esta poderosa armada:
que
solo por ir yo en ella
tan
alto nombre alcanza.
A España es nuestra Derrota,
gloriaos
de que vais a España,
no
a ser tributarios suyos,
sino
a domar su arrogancia.
El valor que en vuestros pechos
he
visto en otras jornadas,
no
ha de ser menos en esta,
sino
con mayor ventaja.
De vuestros corvos alfanges
las
cuchillas aceradas
no
han de salir sin volver
con
vuestro honor a la vaina.
Ya corre por nuestra cuenta
de
Don Julián la venganza,
de
nuestro Rey la opinión
y
todo el honor de Africa.
Agradecedle a Mahoma
que,
tras de venturas tantas,
hoy
os lleva a ser señores
de
una tierra fértil y ancha.
A España pedidle albricias,
que
con razón puede darlas:
pues,
a pesar de sus Godos,
será
nuestra tributaria.
Dadle al Conde Don Julián
de
este suceso las gracias,
pues
os hará venturosos
a
costa de su desgracia.
Al Rey Don Rodrigo, dadle
el
pésame, pues aguarda,
por
una gloria tan breve,
una
pena grande y larga.
A la infeliz Florinda
dejadla
por una Caba,
pues
fue cabo de su honor
y
principio de su infamia.
Y a las naves, cuyas velas
servirán
luego de alas
porque
vuelen más ligeras,
también
he de lisongearlas.
Naves, cuyas aventuras,
ya
con vientos, ya con calmas,
habéis
sido vencedoras
de
tormentas y de armadas;
baluartes
movedizos,
montes
de inconstantes playas;
instrumentos
codiciosos
de
intereses y de famas;
verdugos
disimulados
de
atrevidas esperanzas;
aduares
de Neptuno
y
portátiles montañas;
émulas
de las que fueron
por
tener un mundo, en nada,
a
descubrir nuevos mundos,
y
no quedaron premiadas:
pues
que Seila ni Caribdes,
escollos,
fuertes borrascas,
bajíos,
golfos, estrechos,
escollos,
Señor, ni playas,
no
han podido dar con traste
a
nuestras dichosas marchas,
porque
Mahoma, os guardó
para
esta insigne jornada:
id
con próspero suceso
a
la belicosa España,
a
vencer los imposibles
que
emprenden nuestras demandas:
que
si aquesta conquistáis
que
el Ser del Mundo es llamada,
las
demás tendrán a dicha
seros
siempre tributarias.
Haced con cuerdo valor
tan
prodigiosas hazañas
que
pierdan el nombre aquellas
de
los fieros Argonautas.
Ganad las famosas tierras
de
aquesta gente gallarda
que,
solo porque os compite,
merece
ser estimada.
Desplegad, naves dichosas,
al
viento las velas blancas,
porque
sepa que son mías,
para
que cese esta calma.
No temáis, pues vais conmigo,
del
mar las olas hinchadas,
que
al poner el pie en vosotras
le
haré bajar las espaldas.
Y vosotros, mis soldados,
ilustre
gente africana,
gloriaos
de que vais conmigo,
que
para envidiaros basta.
En los mayores peligros
y
en las mayores batallas,
siempre
saldréis vencedores
solo
por quien os ampara.
Y pues que el mar, codicioso
de
vernos sobre sus aguas,
porque
estemos más seguros
sus
fuertes brazos alarga.
Hagan alto las Galeras,
y en acabando la salva,
toque
el clarín a embarcar
y
a marchar toquen las cajas.
Aliatar Hágase como lo ordenas:
hagan
los soldados salva. Disparan.
Lidoro Toquen a marchar las cajas
y el clarín, y.. !Guerra a España! Tocan
y Vanse.
Sale
Mireno con saco de penitente y un crucifijo en las manos.
Mireno.. Figura que pasando el tiempo engaña;
flor que
marchita el caluroso estío;
bambolla
hecha en el agua, vapor frío;
correo de la
muerte, débil caña;
sombra hecha
de la tela de una araña.
Ave ligera, despeñado río,
hoja de árbol
y veloz navío
que navega
este mar a tierra extraña.
Un punto indivisible, un leve sueño,
torcido leño,
muerte prolongada,
es la vida
del hombre desabrida!
Miserable de mí, si es tan pequeño
el curso de
mi edad, que es cuasi nada,
Cómo pasé tan
mal tan corta vida!
Y pues que ya estoy arrepentido,
Señor,
misericordia y perdón de mis faltas pido!
Pónese
a hacer oración y salen los bandoleros 1º y 2º. Llevan a un clérigo maniatado,
y un bandolero la estampa de la
Virgen.
Clérigo.. Solo os quiero suplicar,
ya
que tengo que morir,
que
me dejéis adorar esa imagen.
Band. 1º Es pedir lo que no se le ha de dar;
si
tanto siente el dejarla,
suspire
si puede, o llore.
Clérigo ¿Es posible? Oh vil canalla,
dejadme
pues que la adore
ya
que no puedo abrazarla.
Pues
que mi dichosa suerte,
para
prueba de mi fe,
me
puso en trance tan fuerte,
dádmela;
así Dios so dé
buena
vida y mejor muerte.
Band. 2º ¿Ya no le han dicho que acabe
y que
mercedes no pida
a
quien hacerlas no sabe?
Clérigo Pues dejad que me despida
a lo menos que la alabe.
Band 1º Ya de importuno es pesado,
¿no
basta, una vez u dos,
haberle
dicho, o mandado, que calle?
Band 2º Y, cuerpo de Dios!
¿no
basta al desvergonzado
que
se lo digan? Dale una bofetada.
Clérigo Amigo, si mal hablé, bien hiciste
en
darme aqueste castigo;
y si
bien ¿por qué me diste?
Band 1º Que calle, otra vez le digo, antes que…! Amenázale.
Clérigo Ni yo te doy ocasión, ni te resisto;
dame
otro, que aquí estoy.
Que
yo no soy más que Cristo:
antes
bien, su hechura soy.
Mireno No puedo más resistir
el
sufrimiento, tiranos!
Band 1º ¿Quien eres?
Mireno No hay que pedir quien soy,
sino
que esas manos desatéis.
Band 2º Para morir se le ataron,
y,
hasta tanto que haya muerto,
no es
posible.
Mireno De mi paciencia me espanto.
Gente
indómita y terrible ¿no me conocéis?
Clérigo En llanto me deshago de alegría
de
ver lo que viendo estoy!
Band 1º Este, en la fisionomía, ¿no es Mireno?
Mireno Sí, yo soy; pero no el que ser solía.
Eran
un tiempo estas manos
instrumentos
con que el pecho
había
hecho tiranos;
pero
ya Dios las ha hecho
protectoras
de cristianos.
Era gran perseguidor
de
Cristo y su Madre hermosa,
pero
ya, (aunque pecador),
para
mi gusto no hay cosa
como
morir por su amor.
Era hace un tiempo, (que el decirlo
me
avergüenza), en el desierto
vuestro
adalid y caudillo;
pero
ya, si no os convierto,
he
de ser vuestro cuchillo.
Si algún dia, porque os di
mal
ejemplo o mal consejo,
hicisteis
mal, veisme aquí,
que
vengo a haceros espejo
para
que os miréis en mí.
Si os enseñé crueldades,
juegos,
vicios, inquietudes,
mentiras
y vanidades,
yo
os enseñaré virtudes
y
os predicaré verdades.
Si estáis por mí en tal estado
razón
es que os certifique
de
su peligro y cuidado:
que
no hay quien mejor predique
que
un hombre desengañado.
Creedme, que poseéis
una
vida mal segura,
y
en vuestra edad no fiéis,
que
sois hoy, y por ventura
mañana
ya no seréis.
Considerad que se escriben
la
vida del malo y bueno
en
un libro mientras viven,
y
que en estando este lleno
su
pena o gloria reciben.
Si es así,
vuestros delitos
os
deben dar mil congojas,
porque
son tan infinitos,
que
estarán llenas las hojas
donde
Dios los tiene escritos.
Si es infalible verdad
esto
que os voy predicando,
¿no
veis que es temeridad
ir
la enmienda dilatando
y
proseguir la maldad?
Número determinado
tiene
el pecar; ¿que sabéis
si
el vuestro está rematado,
o
para que os condenéis
os
falta solo un pecado?
Temed a Dios; miradle, hermanos,
amarrado
en un madero
por
unos tigres tiranos,
hecho
de león, cordero,
clavado
de pies y manos.
Venid hijos, y estad ciertos
que,
si dejáis los pecados,
están
estos brazos yertos
para
castigar clavados,
y
para abrazar, abiertos.
Por aquí, por el costado,
os
podéis entrar seguros:
que
es portillo que ha dejado
en
los soberanos muros
de
aquel Alcázar sagrado.
Miradle con atención
y
le veréis que está abierto,
no
sin muy gran ocasión,
por
ser puerta, y también puerto,
para
vuestra salvación.
Amigos, ya ¿a qué aguardáis?
Pues
en una cruz le veis
a
pecar más no volváis,
que
cuantas veces quedáis,
tantas
le crucificáis.
Ea! Pues tenéis ventura,
llegad
a pedir perdón,
pues
él mismo lo asegura:
ya
que tenéis ocasión
no
perdáis la coyuntura.
Band 1º Mi Dios, aunque sois tan bueno,
no
osaré pedir clemencia
estando
de culpas lleno
mientras
no haga penitencia;
voime
a hacerla. Adiós, Mireno.
De
rodillas Vasse.
Band 2º Por
veros, mi Dios, asido de rodillas.
a
una cruz pesada y dura,
perdón
de mis culpas pido:
no
pierda la coyuntura
como
algunos la han perdido.
Vasse.
Mireno Gracias a Dios que quedé
esta
vez con la victoria.
Dos almas, Señor, gané
para
Vos, pero la gloria
también es bien que os la dé.
Perdóname si he tardado
en
venir a desatarte. Desátale.
Clérigo No hay perdón si no hay pecado;
déjame
entrar en la parte
de
la gloria que has ganado.
Dichoso tú, que has podido
con
eficaces razones
ganar
tan alto apellido
dando
al cielo dos varones
que
tanto lo han perseguido.
Mireno Ya que en libertad estás
dime
quien eres, si puedo
saberlo,
y adonde vas.
Clérigo Tan obligado te quedo
que
haré por tí mucho más.
Mi propia patria es Sevilla,
mi
nombre de pila Lópe;
mis
padres no son muy ricos,
ni
tampoco son muy pobres.
Mi linaje, el de los Laras,
cuyos
antiguos blasones
darán
lenguas a la fama
y
envidia a todos los doce.
Mi viaje es a un convento
no
muy lejos de aquí, donde
a
la que es Virgen y Madre
sirven
unos santos monjes.
Mi profesión es de letras;
mi
estado de sacerdote;
mira
qué de cosas juntas
te
he dicho en breves razones.
Mireno No
pases más adelante
y
perdóname que corte
el
hilo a tu historia insigne.
Déjame, Señor, que adore
humildemente
la tierra
adonde
las plantas pones.
Y de verme que me humille,
ni
me alabes ni te asombres,
que
el ser sacerdote, pide
que
así te estime y me postre.
Dichoso tú, una y mil veces,
y
por muchos años goces
una
dignidad que el ángel
a
la suya la antepone.
Y con muy justa razón:
porque
si con ella un hombre
puede,
con cinco palabras,
hacer
que el pan se transforme
¿que
dignidad hay tan noble?
Clérigo De ahí podrás inferir
la
obligación que nos corre
de
ser buenos, si el oficio
en
tal alteza nos pone;
y
también entenderás,
pues
su dignidad conoces,
la
reverencia que deben
a
tan soberano orden.
Pero volviendo a mi historia,
digo,
venturoso joven,
que
vengo a ver esta imagen
tan
nombrada en todo el Orbe.
Visitaré la Capilla ,
en
cuyas rejas de bronce,
Bordón,
sombrero, esclavina,
pienso
colgar esta noche;
que
pues Dios, por medio suyo,
de
esta y otras ocasiones
quiso
librarme, no es bien
que
más a buscarlas torne.
Tomaré el hábito santo
de
estos insignes varones
antes
que el mundo, otra vez,
más
en sus vicios me engolfe.
Esta es mi historia, y pues sabes
ya
quien soy, no es bien que ignore
quien
eres, y así te ruego
que
de quién eres me informes.
Mireno Bien me quisiera escusar,
pero
por que no me notes
de
descortés, aunque sea
renovando
mis dolores,
te
diré quien soy, y advierte
que
si te enfado, perdones.
Mi propia Patria es Caudete;
Mireno
mi propio nombre;
mis
padres, hombres de bien;
mi
linaje, antiguo y noble;
mis
obras, como mi vida,
ella
mala y ellas torpes;
porque
adulterios, incestos,
raptos,
estupros, rigores,
mentiras,
incendios, muertes,
sacrilegios,
turbaciones,
y
en efecto, todo cuanto
hoy
la malicia conoce
por
enemigo de Dios,
cupo
en mi pecho de bronce.
El primer atrevimiento
que
tuve, fue a los catorce
años,
y fue darle palos,
por
pedir limosna, a un pobre.
El segundo fue que un dia,
porque
con buenas razones
me
reprendieron mis padres
de
unos lascivos amores,
les
pagué este justo celo
con
dar al uno de golpes
y
al otro de bofetadas.
Oh, Cielo Santo, que oyes
estas
culpas, no te ofendas!
Salí a rondar una noche
con
unos amigos míos,
como
yo, si no peores;
tuvimos
una pendencia:
salioles
bien, y valioles;
convidéles
a comer,
y
por ciertos pundonores
con
su muerte cada uno
me
pagaron el escote.
Di veneno en la comida
a
todos los confesores
que
dejaron de absolverme
o
me dieron reprensiones.
Los robos, los homicidios,
la
crueldad, las traiciones
que
en estos diez años hice,
los
saben los cielos once;
y
tú también los sabrás
despacio,
querido Lope,
cuando
a tus pies, de rodillas
te
los confiese y los llore.
Y porque estarás ayuno
(si
no és de algunos golpes
que
antes de verme te dieron
los
que a mi Dios no conocen),
te
suplico que me si gas
a
una cuevecilla pobre
que
me ha labrado ya el tiempo
de
los peñascos de un monte.
Allí, con frutas silvestres,
que
en estos valles se cogen,
y
con pan, aunque algo duro,
podrás
pasar esta noche.
Clérigo Vamos adonde quisieres;
que
esa cueva, albergue o bosque,
estimaré,
por ser tuya,
en
más que del Rey la Corte. Vansse. (sic.)
Sale
el Bandolero 3º con una estampa de Nuestra
Señora en la mano y el Hermano
acechándole por
detrás.
Band. 3º Yo, soberana Reina, a quien el Padre
toda
hermosa llamó, soy quien ha sido
enemigo
mortal de ese retrato;
pero
si soy quien tanto os ha ofendido,
también
soy por quien sois Virgen y Madre,
pues
lo sois por el hombre, y su mal trato:
pero
pues me retracto
de
todo lo que fui, yo os hago voto
de
ser vuestro devoto.
Dadme de tantas gracias, Virgen, una,
que
si me dais alguna,
palabra
os doy de ser, aunque me ultrajen,
eterno
defensor de vuestra imagen.
Hermano !Por vida de Fray Clemente,
que
yo no he bien mirado,
este es aquel desalmado
que nos trajo aquel presente de los cirios!
Band. !Gran contento siente ya mi corazón!
Hermano !Preso por la Religión …! Agárrasele
por detrás.
!y
ayuda aquí del convento!
!que
se me defiende, ayuda!
Band. DEO Gracias, Padre Clemente,
no
tiene que llamar gente:
que
cuando ninguno acuda,
palabra
doy de no irme.
Óigame, se lo suplico!
Hermano ¿Como “óigame”? replico
y
digo que no he de oírle.
!Hola,
aquí del convento!
Band. Paciencia.
¿para
qué, sin fundamento,
quiere
inquietar al convento?
¿Hágole yo resistencia?
Hermano Puede
hacerla, y aun por eso
quiero
prevenir la gente.
Band. Hermano, mire que se cansa en vano:
lléveme,
si gusta, preso.
Hermano ¿Si gusta, dijo? No ando tras otra cosa.
Band. Pues vamos, si tan conformes estamos.
Hermano Aguarde, que estoy pensando
donde
estará más seguro.
Band. Donde quiera lo estaré;
y
si aquí quiere que esté,
no
irme de aquí le juro.
Créame, Hermano Clemente, que lo haré.
Hermano Hermano mio,
yo
ya no creo ni fío
en
hombre que una vez miente.
Si vos en la vez primera,
cuando
el presente engañoso,
no
fuerades mentiroso,
ahora
bien os creyera.
Esto tiene entre la gente
quien
miente en publicidad:
que
dirá después verdad
y
siempre dirán que miente.
Yo bien tengo de costumbre
echar
algún juramento,
y,
a veces, cincuenta y ciento,
pero
mentir, ni por lumbre.
En tan buen predicamento
estoy
con todos, que ya
mentiré,
pero no habrá
un
hombre que crea que miento.
¿No habéis oído decir
un
refrán, (que así se llama)’
ea,
cobrad buena fama
y
echaos después a dormir?
Pues
de esa manera he hecho;
y
aunque el mentir es infame,
seguro
a dormir me echo.
Si vos, hermano, en buen hora,
la
primera vez que os vi
lo
hubierais hecho así,
yo
os diera crédito ahora.
Band. Si entonces, hermano mio.
Mi
fe y crédito perdí,
aquí,
pues que le perdí,
ganarlo
ahora confío.
Ya, hermano, desde aquel dia
que
tuve aquel mal intento
de
dar fuego aqueste convento
no
soy el que ser solía.
No bien apenas dejé
los
cirios, cuando sentí
tan
grande mudanza en mí
que
dije: !Señor, pequé!
Conocí mis desvaríos,
y
para poder en junto
lavar
mis culpas, al punto
hice
mis ojos dos ríos.
Ólgueme, desde aquel dia
lloraron
mis ojos tanto:
porque
quien siembra con llanto
coge
frutos de alegría.
Como las lágrimas son
para
Dios perlas de Oriente,
hícele
de ellas presente
para
obligarle a perdón.
Ahora que lloré, quiero
confesarme,
que es razón
que
la buena confesión
debe
llorarse primero.
Confesáreme, y gozoso
le
pediré al Padre Abad
me
dé su Paternidad
el
hábito religioso:
que
pues esta casa fue
donde
a Dios tanto ofendí,
muy
justo será que aquí
satisfaga
lo que erré.
Hermano Si solo en eso te fundas
soy
de condición extraña:
hombre
que una vez me engaña
no
me engañará segunda.
Miren por donde, pensó
cogerme
ahora: hermanito,
él
bien puede estar contrito,
pero
no lo creo yo.
!Miren qué satisfacción
me
trae tan suficiente!
Band. El verme estar penitente
muy
bastante indicio és
para
creer que no es lisonja.
Hermano !Gana me da de reír!
¿Qué,
nunca ha oído decir
que
el hábito no hace al monje?
Hermanito, vive Dios
que
siempre me estoy en esto:
que
quien sabe hacer un cesto
dicen
que sabe hacer dos.
Lo que es irse a confesar
nadie
habrá que se lo impida,
pero
el hábito no pida
que
no se le ha de dar.
Si quiere saber por qué,
sabrá
que esta Religión
tiene
una constitución
que
dice que no se dé
el
hábito religioso
al
hombre que se le pruebe
que
no hecho lo que debe,
o
es o ha sido mentiroso.
Por tanto no habrá remedio
de
salir con su intención,
porque
la constitución
le
coge de medio a medio.
Y así, lo que podrá hacer:
en
haberse confesado
irse
donde se ha enseñado,
porque
bien lo ha menester.
Suéldese,
una vez allá,
sirviendo
al Rey, desdichado,
y
en estando buen soldado
volviérase
para acá.
Band. Hermano, por caridad
le
ruego, no me detenga,
sino
que conmigo venga
a
ver nuestro padre Abad.
Hermano ¿Nuestro padre, dice ya?
!Por
Dios, bonitos estamos!
¿No asamos y ya empringamos?
Vamos, que él se lo dirá.
Salen
el Abad, Fray Rodulfo y Fray Federico, como
en la Iglesia , y estará Nuestra Señora puesta en él
altar, y habrá cuatro sillas puestas en orden.
Abad. Padres, ya en otra ocasión,
si
se acuerdan bien, les dije
que
debe tener quien rige,
en
todo gran perfección.
Porque, bien considerado,
si
él está de vicios lleno
no
será el súbdito bueno,
viendo
que es malo el Prelado.
F. Rod.
Bien, Padre, nos acordamos,
y
también que respondimos
que
por eso le elegimos:
porque
perfecto le hallamos.
F. Fed.
Padre, ¿qué bien hay donde no está?
¿Quién
virtudes no ejercita?
¿Quién
mal costumbre no quita
a
quien mal ejemplo da?
Abad. ¿
Paréceles que si fuera
yo
cual el vulgo imagina,
que
esperara tal ruina
esta
casa, cual espera?
Si fuera tal mi opinión
con
Dios, ¿no es averiguado
que
no me diera cuidado
ninguna
tribulación?
¿Diérame a mí que pensar
lo
que ya me da temor,
que
es el furioso rigor
en que el moro ha de llegar?
¿Temiera yo que esta Imagen,
(que
aun de imaginarlo lloro),
él
le perdiera el decoro
e
hiciera que nos la ultrajen?
!Temiera yo que este templo,
que
ha sido tan celebrado,
viniera
a ser asolado,
como
ya me lo contemplo?
¿Temiera yo, aunque me viera
de
persecuciones lleno?
No,
porque si yo fuera bueno
ninguna
cosa temiera.
F. Fed.
Pues eso confirma más,
Padre
Abad, nuestra opinión,
porque
los que buenos son
no
están sin ellas jamás.
Y por escusar razones,
no
tengo, Padre, por justo,
al
que ni tuvo disgusto
ni
pasó tribulaciones.
F. Rod. No
le den, Padre, inquietud
esos
temores que lleva,
que
son crisol en que prueba
el
oro de su virtud.
Que cuando el Conde arrogante
pase
esa gente sin fe,
no
faltará un Josué
que
se le ponga delante.
Y cuando tantas injurias
pretenda
hacer en rigor,
se atajará su furor
con irnos a las Asturias.
Sale
el hermano, como enfadado y que quiere detener a uno, diciendo:
Hermano No ha de entrar, tenga paciencia
si
puede, que no está malo.
Padre, el Señor Don Gonzalo
pide,
para entrar, licencia.
Abad ¿El que tan de casa es,
pide
licencia? Al instante
diga
que entre.
Hermano No se espante, que eso tiene el que es
cortés.
Hermanito,
no hay entrada;
ya
sabe en resolución
nuestro
Padre su intención
y
dice que no hay lugar.
Vuestra Merced solamente,
señor
Gonzalo, entrará.
Hola! Retiraos allá,
no
seáis impertinente.
Sale
Don Gonzalo, con bastón.
D. Gonz. A
Vuesa Paternidad beso los pies.
Abad Oh Señor! ¿A un tan grande pecador?
F. Rod.
Maravillosa humildad!
Abad Vuessa Merced tome asiento
y,
si secreto no es,
lo
tomarán todos tres.
D. Gonz.
Público es, Padres, mi intento.
Siéntanse todos y también el
Hermano.
Abad
Hermano ¿qué desacato
es
ese? ¿en mi presencia
se
sienta sin mi licencia?
Hermano Pues si hace a todos el plato
¿no
fuera descortesía?
Abad Más el sentarse lo es.
Hermano Como dijo “a todos tres”,
pensé
que me comprendía.
(juzgué que a mí me decía)
D. Gonz. Ya
Vuessa Paternidad
tendrá
muy larga noticia
del
origen del cual nacen
tan
infelices noticias.
(tan grandes melancolías).
Hermano Eso ¿quien hay que lo ignore?
Los
niños de la doctrina
van
diciendo por las calles
que
son Rodrigo y Florinda.
Abad Hermano, sálgase afuera
y
mire si en la cocina
hay
algo que hacer.
Perdone Vuessa Merced y prosiga.
Al paño el Hermano.
D. Gonz.
Culpan todos nuestro Rey,
y
si sin pasión se mira
no
le agravian, porque todo
se
le debe de justicia;
porque
si su antecesor
(cuya
abominable vida
refiriera,
si no fuera
tan
torpe como prolija),
dejó
a España tan postrada
que
cuasi todos tenían
por
Dios su propio apetito
y
por Ley su fantasía.
Hizo deshacer las armas
por
temores que tenía,
que
no hay hombre más cobarde
que
el que lleva mala vida.
Dejó, al fin, la triste España
en
todo tan oprimida
que
solamente de vicios
quedó
por extremo rica. Sale el Hermano.
Hermano Y, cuerpo de Jesucristo,
¿de
tantos malos, no habrá
alguno
que le acabara?
Abad
Hermano, se determina
obedecerme,
o si no le castigaré. Vase el Hermano.
Prosiga Vuessa Merced, y perdone.
D. Gonz. Digo,
pues, que el Rey debía
reformar
estas costumbres,
así
como se ejercita
enfiestas,
toros, festejos
y
otras cosas menos dignas.
No digo yo que los reyes
nos
entretengan, mas digan
si
fuera muy justo, ahora
que
el Conde guerras publica,
trocaran
los pasatiempos
en
buscar gente lucida,
en
que se arbolen banderas,
en
que se hagan compañías,
en
que se prevengan armas
y
en que todos se aperciban.
Nunca el Conde Don Julián,
(aunque
su afrenta sentía),
se
vengara, si no viera
a
España tan oprimida. (a España tan
desvalida)
Pero dejando esto aparte,
que no es razón que se diga
sin lágrimas en los ojos,
Caudete,
Padres, me envía
a
dos cosas: la primera
a
suplicar que se sirva
mandar
a sus religiosos
que,
con oraciones pías,
le
pidan a Dios que envaine le pidan a
Dios que amaine
la
espada de su justicia, la
nave de su justicia
que,
contra la triste España
con
viento en popa camina.
Y la segunda: si acaso,
(lo
que el cielo no permita),
en
tierra saltare el Conde
con
su Armada, y nos aflija
con
hambre, cercos o armas,
si
será bien que la Villa
se
defienda, o se le entregue.
Sale el Hermano, deprisa.
Hermano !Digo que no! y voto a Dios,
que
al hombre que se le rinda
le
tendré por un infame
y
por muy grande gallina.
Abad !Jesús, Hermano! ¿es posible?
Realmente
que me obliga
para
que me enoje; acabe,
y
váyase a la Portería.
Hermano Yo me
iré, pero…
Abad Perdone, Vuessa Merced, y prosiga.
D. Gonz.
Tuvimos ayuntamiento
y
hubo algunos que decían
que
se dieran, pero otros que no.
Hermano !Cien mil años vivan
los
que fueron de ese voto!
…perdone,
que ya me iba,
sino
que de paso oí
estas
palabras divinas
y no pude ir adelante;
pero
iréme, no me riña.
D. Gonz. Vuesa
Paternidad vea
sobre
esto qué determina,
porque
de su parecer
pende
nuestra muerte o vida.
Abad Quisiera en esta ocasión,
noble
Gonzalo de Lara,
que
Dios moviera mi lengua
para
decir dos palabras.
A lo que Vuessa Merced
por
su embajada me manda,
respondiendo
a lo primero
digo:
que lo harán sin falta.
A lo segundo, respondo:
que
cuando estuviera España
con
las fuerzas que algún tiempo
y
con sus caballos y armas;
que
tuviera por afrenta
que
al moro se le entregara;
que,
en efecto, vale más
morir
con glorioso nombre
que
no vivir con infamia.
Pero si sabemos todos
que,
aunque en el pueblo hay murallas,
y
pueden ponerse en ellas
gente
de esfuerzo en su guarda,
como
sin armas estén,
será
de poca importancia:
que,
hombre en la guerra, sin ellas
es
como un cuerpo sin alma.
Y, así pues, Señor Gonzalo,
supuesto
que no las haya,
tengo
por mejor acuerdo, que se dén.
Sale el Hermano.
Hermano !Yo lo jurara!
Y,
cuerpo de Jesucristo,
¿quién,
sino Vuecencia osara
dar
parecer tan cobarde?
Señor Gonzalo de Lara,
dígales
que digo yo
que
yo solo, cuando traiga
el
Conde con él más moros
que
pelos tengo en las barbas,
me
atreveré a resistirlos
y
aún a hacerlos mil tajadas.
Abad hermano ¿está en su juicio?
Hermano Sí lo estoy, ¿pero quien basta
para
tener sufrimiento
en
tal ocasión?
Abad !Deo Gracias!
So
pena de inobediencia
le
mando que se retraiga
a su
celda y que, hasta tanto
que
se le mande, no salga
por
ninguna cosa de ella.
Hermano Y.. ¿no bastara, si manda,
sin
pena de inobediencia,
irme
sobre mi palabra?
Abad Como la mantenga, sí.
Hermano Sí la mantendré.
Abad Pues
basta. Vasse el Hermano.
F. Rod. Aunque nuestro Padre ha dicho
con su
elocuencia ordinaria con
prudencia y elegancia
y su
admirable prudencia en caso tan apretado
lo que
importa que se haga;
con todo, con
su licencia,
diré cierta
repugnancia
que
siento de darse al moro.
Abad Dígala.
F. Rod.
¿Que confianza
se
ha de tener de un infiel
(que
al fin infieles se llaman cuando palabra no guardan
los
que aborrecen la fe)
los que aborrecen la fe,
que
cuando ya se le haya y es
dable que cuando se haya
entregado
en paz el pueblo, en paz
entregado el pueblo,
por
ser de secta contraria
por
lo que a él se le antoje
nos
mande que nadie haga
ceremonias
de cristiano:
que
nadie a la Iglesia
vaya,
que
no se adoren reliquias …. que se derriben los templos,
ni
se hagan las fiestas santas;
que se arrojen a las llamas
pues
si puede hacerlo el moro, las
reliquias y los Santos,
por
mejor tengo que salgan y
otras locas, temerarias,
y
se entreguen a la muerte
bárbaras, viles acciones,
que
vivir en tal desgracia. que todo cabe en su saña;
y pues puede hacerlo el moro,
tengo por mejor que salgan…..
F. Fed.
Eso mismo me parece:
más
vale ganar la palma
del
martirio alegremente,
que
es dar vida eterna al alma.
Soy del mismo parecer:
más vale ganar la palma
del martirio alegremente
que no ver vilipendiadas
las Imágenes Divinas,
y hechas mezquitas sus aras.
Mayor gloria ganaran,
si, por defender su patria,
muriesen,
que si cautivos
viviesen por no dejarla.
Esto
siento y esto digo.
Sale
el Hermano, con un frontal por bandera, y
sombrero.
Hermano !Toque a marchar esa caja;
vaya
con orden la gente;
nadie
de su hilera salga;
marchen
todos a compás,
y
hasta que al cuerpo de guardia,
que
es la portería, llegue,
ninguno
pase.
Abad !Deo
gracias!
Hermano
Clemente ¿que es aquesto?
¿que
invención es la que saca?
Hermano No son invenciones, no:
una
compañía es, gallarda,
que
he juntado brevemente
entre
los monjes de casa.
Es el capitán, Vuesencia;
el
Padre Cabo de Escuadra;
Fray
Federico, sargento;
yo,
alférez, y mi camarada
es
el paje de rodela;
tambor,
el Padre Guevara;
pífano,
Fray Angelino;
furriel,
Fray Tacamaca;
Fray
Lupercio, pagador;
aposentador,
Fray Lana;
y
los demás, como son
Fray
Clímaco, Fray Andrada,
Fray
Estéfano, Fray Jorge,
Fray
Pedro y Fray Salamanca,
como
más prácticos, vienen
los
seis en la retaguardia.
Fray Leopoldo, Fray Silvestre,
Fray
Cristóbal, Fray Carranza,
Fray
Sancho, Fray Berenguer,
Fray
Crisóstomo, Fray Lara,
con
Fray Marcos y Fray Lucas
van
siguiendo la vanguardia.
Los Novicios, los Coristas,
Donados
y gente que anda
entre
platos y escudillas,
tienen
cuenta con las cargas.
Esta Compañía he hecho
por
verle que se acobarda
de
cuatro moros descalzos.
Ea! mi Padre ¿qué aguarda?
venga
a embrazar la rodela;
venga
a ceñirse la espada
y
no tema, que aquí estoy.
Y, porque la gente marcha
sin
orden, no me detengo.
Abad Por segunda se le manda,
so
pena de inobediencia,
que
de la Iglesia
se salga
sin
hacer réplica alguna.
Hermano Padre mio ¿no repara
que
ese precepto es injusto?
¿Soy
yo de sangre judaica,
soy
hereje, soy idólatra,
que
de la Iglesia
me saca?
Vuesa Reverencia advierta
que
me ofende y que me agravia,
y
que soy cristiano viejo,
y
soy de sangre fidalga,
y
puedo estar en la Iglesia
tan
bien o mejor que el Papa.
y…
!voto a Dios! si otra vez
me
lo dice, que… Amenaza al Abad, y le
detienen los Padres y D. Gonzalo.
F. Rodulfo
!Deo gracias…!
F. Fed.
Téngase, Hermano ¿qué es esto?
¿Adónde
va? ¿no repara
que
es su prelado, y que puede
mandárselo?
D. Gonz.
Hermano, vaya y repórtese,
y después podrá volver.
Hermano Noramala para quien me puso monje!
Señor
Gonzalo de Lara,
haré
por Vuessa Merced
cosas
de más importancia,
que
esto es una niñería;
pero
diga… ¿quién osara
echarme a mí de la Iglesia ,
sino
quien quizá…? Más, basta,
y
sea su gusto, para que
no
se hable más palabra.
Vasse.
Abad Terrible es, por vida mía,
si
una vez se dispara.
Sale el Hermano.
Hermano Señor Gonzalo, pregunto:
Vuessa
Merced no me manda
sino
que me salga ahora…
¿que
lo que será la entrada
no se
me impide?
D. Gonz. No,
Hermano.
Hermano Pues en eso reparaba. Vasse.
D. Gonz. Las
Vuessas Paternidades
han
dado su parecer;
y
por él, echo de ver
algunas
dificultades.
Pero, al fin, si se estuviera
España
como se estaba,
eterno
nombre ganaba
quien
su patria defendiera.
Pero estando de tal suerte
como
la consideramos,
es
fuerza, si peleamos,
dar
en manos de la muerte.
Y si no nos resistimos,
sino
que nos entregamos,
en
nuestra patria quedamos
y
entre los nuestros vivimos.
Pero también es verdad
infalible,
y admitida,
que
si ganamos la vida
perdemos
la libertad;
y
que sin ella, en efecto,
queda
el hombre más honrado
con
vida, pero afrentado
y
a mil miserias sujeto.
Uno y otro parecer
hacen
fuerza, como vemos,
pero
de estos dos extremos
el
mejor se ha de escoger.
Morir una vez es ley;
y
es cosa puesta en razón
morir
por su religión,
por
su Patria, Dios y Rey.
Hazaña de más valor
será,
y de menos deshonra,
morir,
muriendo con honra,
que
no vivir sin honor.
¿Que sentimiento hay tan claro
como
venir en rigor
a
ser, de libre y señor,
cautivo
y mísero esclavo?
Suelen servir muchos buenos
solo
para más valer,
pero
aquí, a mi parecer,
será
para valer menos.
Padres, en resolución,
yo
no me pienso rendir;
morir,
bien puedo morir,
mas
vivirá mi opinión.
Sale el Hermano.
Hermano Eso mismo digo yo;
y
quien me lo contradiga
es un
lebronazo!
Abad Hermano, diga:
¿por
qué el precepto rompió?
¿no
mandé se retirara
y que
a su celda se fuera?
Hermano Sí mandó que me saliera,
mas
no mandó que no entrara.
Abad Pues ahora se lo mando
que
de ningún modo vuelva.
Hermano Todo el mundo se resuelva
que
voy…. !pero voy rabiando!
Abad Siempre tengo por mejor,
Señor
mio, que se entreguen,
siquiera,
porque no lleguen
a
probar tanto rigor.
Excusen inconvenientes
que
cuerpos y almas alteran,
y
excusarán que no mueran,
sin
culpas, los inocentes.
Sale, en lo alto del coro, el Hermano.
Hermano !Cómo excusan! No se dén,
que
será hazaña muy fea.
F. Rod.
¿Dónde el Hermano bocea?
Hermano Acá arriba ¿no me ven?
Aquí estoy y aquí he de estar;
y de
aquí pienso argüir,
decir
y contradecir
a
quien se quisiera dar.
Abad Es por demás:
hermano
Clemente, baje luego.
Hermano ¿Para qué?
Abad Baje, que quiero que esté
como
los demás, presente,
si es
que ha de estar con decoro.
Hermano Si ha de ser para callar
Padre,
no quiero bajar,
que
bien estoy en el coro.
Abad Quiero que baje y que diga su parecer.
Hermano Soy contento; allá bajo como un viento. Vasse.
Abad Lo que más, Señor, me obliga
a
esforzar mi parecer,
es
ver que apenas hay dentro
con
qué salirle al encuentro
si se
quieren defender.
Habiendo este inconveniente
¿quien
tendrá valor bastante
para
salir adelante?
Sale el Hermano.
Hermano ¿Quien, mi Padre? Fray Clemente.
Yo lo
digo, y yo lo haré
mucho
mejor que lo digo;
y
digo más, que me obligo,
como
lugar se me dé
que
pueda hacer un bastón
y
hacer con él cuatro empleos, con muchos soldados menos,
a
matar más moros yo a matar más agarenos
que
filisteos mató Sansón. que filisteos Sansón.
Abad Sosiegue, Hermano Clemente,
y
pues se le da atención
diga
con resolución
sobre
este caso que siente.
Hermano Digo pues, Señor Gonzalo,
que
darse al moro condeno;
y si
hay quien diga que es bueno
yo le
probaré que es malo.
Pues calla el ayuntamiento (aparte)
sin
duda tengo razón.
Esto es, en resolución,
lo
que digo y lo que siento.
Abad ¿Tiene algo más que decir?
Hermano No: pues no hay quien la contradiga
solo
mi opinión se siga,
que
es lo que pretendo yo.
Abad Ya, pues ha dicho su intento,
váyase
a la portería.
Hermano Ahora, con alegría,
haré
cualquier mandamiento. Vasse.
Abad Vuessa Merced, mi Señor,
lo
considere, pues es
discreto
en todo, y después
elegirá
lo mejor.
Lo que es hacer el Convento
particular
oración,
lo
hará, que es obligación.
D. Gonz. Con
esto, me voy contento.
Vuessa
Paternidad quede. Levántanse y acompañan todos.
Abad Suplico a Vuessa Merced
que
me haga este favor.
D. Gonz. Digo
que pasar no puede de aquí.
Abad Pues me quedaré;
pero
los Padres irán
y mi
obligación harán.
D. Gonz. Favor
que recibiré.
`
Abad. Mi Dios omnipotente
a
quien sirven hermosos Serafines,
y
a quien perpetuamente
Tronos,
Dominaciones, Querubines,
están
llamando santo,
oye,
de un triste,
el
destemplado canto.
Si el hombre, que formaste
con
tus manos del polvo de la tierra,
tanto
al fin lo adornaste,
que
es un mundo pequeño cuanto encierra,
y, por mayor privanza,
lo
formaste a tu misma semejanza.
Si aquellos cielos bellos,
tachonados
de fúlgidas estrellas,
que
son ellas y ellos
hermosas
obras de tus manos bellas,
para
él los criaste
en
señal de lo mucho que le amaste.
Si cuando se acobarda
a
los peligros que el demonio ofrece,
el
ángel de su guarda
le
lleva en palmas, porque no tropiece,
y
hasta los animales,
todos
le sirven y le son leales.
Si las plantas hermosas,
a
quien el tiempo da sabroso fruto,
con
manos generosas
en
las suyas le pagan el tributo,
y
las parleras aves
dan
al aire por él voces suaves.
Si le obedece todo,
y
todo es para él y, hasta vos mismo,
por
milagroso modo,
os
le dais en manjar, ¿ cómo el Abismo,
viéndole
tan prestado,
a
veces le derriba de su estado?
Desengaño muy grande
para
el hombre que piensa estar seguro,
porque
gobierne o mande,
sin
advertir que el más soberbio muro,
si
en la virtud no estriba,
con
un poco de viento le derriba.
Jamás pensó Rodrigo
(soberano
señor de cielo y tierra)
tener
acá el castigo,
como
si Vos, al Rey, (si veis que yerra
y
queréis castigarlo),
no
le castigareis por un vasallo.
Si tanto os ha agraviado
con
sus culpas, Señor, el Rey Rodrigo,
que
al fin os ha obligado
a
darle por un hombre tal castigo,
muévaos,
y no os asombre
ser
hombre, y ser por él también Vos Hombre.
Esta imagen gloriosa,
divina
estampa soberana y grave
de
aquella venturosa
que
trocó por el hombre el EVA en AVE,
ya
que se pierda todo,
no
se pierda Señor, de ningún modo.
Si cuando os encarnasteis
os
dio el ser hombre en el virgíneo pecho,
y
Vos siempre la amasteis,
estando
su retrato en tanto estrecho,
será
de amante ingrato
amar
su original y no el retrato.
Suena música, descúbrese el cielo, y con
mucho espacio,
baja un Angel, tocando un
instrumento, cantando lo
siguiente…
Angel
(canta) Hermosísima María,
de
los Paraninfos Reina,
de
los mártires corona
y
madre de los Profetas.
Alba más clara que el Sol
y
más que sus rayos bella,
pues
de sus plantas divinas
la
toman Luna y Estrellas.
Fuente cuyas aguas claras
lavaron
las manchas viejas
que
dejó puestas al mundo
la
primera causa de ellas.
Cerrado huerto apacible,
en
cuya virgínea tierra
nació
aquella verde Oliva
que
jamás estará seca. Llega al tablado.
(representa)
El
inmenso, el Poderoso,
el
Increado, el Eterno,
el
que todo lo creado
rige
con solo tres dedos.
El sin principio ni fin,
que
es decir Dios en efecto,
Santísimo
Sacerdote,
me
envía a tí desde el Cielo.
Quiere que esa Imagen Santa,
por
ser retrato perfecto
de
la que a sus pies se postran
los
Paraninfos más bellos;
De la que con solo un “fiat”,
desde
el Alcázar supremo
bajó
a Dios, y le hizo hombre
dentro
de su casto pecho.
De la siempre Virgen Madre
María,
y Reina del Cielo,
que
tu, con tus manos mismas
la
entierres dentro este templo.
Ya Dios te queda, y confía
tener
de esta hazaña el premio,
no
en el suelo, que a los suyos
no
premia Dios en el suelo.
El Inmenso, el Poderoso,
el
que todo lo gobierna
con
el poderoso aliento
de
su libre Omnipotencia;
el
que al voz de un FIAT
sacó
esa máquina bella
de
la confusión del Caos
a
la luz que la hermosea.
El que tachonó los cielos,
el
que matizó la tierra;
si
esta con rosas y flores,
aquel
con signos y estrellas.
El Principio sin principio,
y,
en fin, Dios, que aquí se encierra
lo
que no puedo decir
de
su infinita Grandeza.
A ti, Embajador me envía
desde
su Sagrada Esfera,
a
decirte que esta Imagen,
que
los Angeles veneran
por
Reina de tierra y Cielo,
que
con tus manos mesmas
la
entierres en este templo,
hasta
que ya satisfecha
la
justa ira de Dios,
a
su antiguo culto vuelva.
Canta:
A Dios te queda, y el premio
le
esperarás de su Diestra,
no
en el suelo, que a los suyos
nunca
Dios en el suelo los premia.
Recitado:
Y así, pues ha dejado
esta
Imagen Divina a tu cuidado
oculta
en la tierra,
que
está Dios enojado en esta guerra,
antes
que llegue el moro
y
le pierda el respeto y el decoro.
Canta:
Imagen Divina,
tu
luz peregrina
aquí
ha de quedar
hasta
que el Cielo
a
España el consuelo
le
quiera enviar…
Vuela con la Axia.. (?).
Sube y
canta….. Iris Divino que al mundo
le sirvió de señal cierta
que ya entre Dios y los hombres
las paces estaban hechas.
Espejo
resplandeciente
en cuya Luna perfecta
las Tres Divinas Personas
se miran y se recrean.
Ave
dichosa que al hombre
le trajo tanta riqueza,
que le dejó en libertad
y pagó todas sus deudas.
María,
llena de Gracia,
por quien los hombres esperan
después de aqueste Destierro,
llegar a su patria eterna. Desaparece.
Abad
(admirado)
Que al divino Joseph tan
……ntado,
cuyo nombre santísimo yo
estimo,
a su madre le encargue el Dios Divino,
no
fue no mucho, que fue su Desposado.
Que al Aguila Caudal, Juan Regalado,
se lo
mande le encargue sea su arrimo,
no
fue mucho tampoco, era su primo,
y
también de los dos el más amado.
Pero a mí, Eterno Dios, de donde vino
tener
tanta ventura: gran milagro
es
que , siendo quien sois, tan bien me cuadre;
mas
si soy sacerdote, y aunque indigno
a Vos
me encomendáis cuando consagre
que
mucho es que me entreguéis a vuestra Madre.
Al punto voy a ejecutar, mi Dios amado,
el
precepto justo que me habéis mandado. Vasse.
Sr. Javier Cuevas:
ResponderEliminarEsto tiene que corregirlo:
"Su autor D. Juan Bautista Bazán. 1955".
El nombre ya sé que en el original pone BAZÁN en vez de ALMAZÁN. Pero la fecha sí que tiene que corregirla.