ACTO PRIMERO
En el que se contiene el enterramiento de Nuestra
Señora
Personas que hablan en él:
Dn. Gonzalo de Lara,
Gobernador.
Mireno, bandolero.
Tres bandoleros.
Fr. Rodulfo, Monje Benito.
Fr. Leopoldo, Abad Monje.
Fr. Federico. Monje.
El Hermano Clemente, Monje.
Un Clérigo Peregrino.
Un Correo.
Un Angel.
Tarife, General Moro.
Lidoro, Moro.
Julio, Capitán Cristiano..
Acompañamiento de Moros.
.
Leriano, pastor.
Aliatar, Moro.
Una Visión.
Theodoro, Capitán Cristiano.
Acompañamiento de
Cristianos.
Música
Jornada Primera.
Dentro suenan instrumentos músicos y al compás de ellos se digan las
Voces siguientes:
1ª. Gloria, Gloria.
2ª Aplauso,
Aplauso.
3ª Dicha, Dicha.
4ª Fiesta, Fiesta.
Música Sea bien venido,
sea enhorabuena,
el día festivo
en que se celebra
del mar de dulzuras
la gracia y pureza.
Coro Sea bien venido
sea enhorabuena.
Sale Dn. Gonzalo,
Gobernador, con bastón.
Dn. Gonz. Que bien suenan las voces!
qué sonoras hoy las cuerdas
recitan, a los impulsos
de la mano fiel y diestra,
la alegría, el contento
y la dicha que granjean
al ser heridas, por dar
festivas
enhorabuenas
a la aurora de la gracia
a quien esta Villa festeja!
Que parleras, y qué dulces,
y
en su instinto, significan
dar loores a su Reina!
Que rubicunda y hermosa
esa carroza febéa
muestra
sus luces al Orbe,
dando
a entender a la tierra,
sale
graciosa y brillante
para
servir de diadema
a la
más casta Judit
á más tersa
a más fuerte
á la
más noble Rebeca,
a la
más piadosa Esther,
a
más
excelsa,
a
más
valiente
y
a
más bella;
a
María, en fin, de Gracia,
patrona,
amparo y defensa
de
aquesta Ilustre Villa,
que
habita hoy en su esfera,
siendo
solamente en voces
de
alegoría discreta,
Judit,
Débora, Susana,
Esther,
Abigaíl, Rebeca,
Raquel,
Sara, Rut, Jaél,
una
copia, una apariencia
de
aquella que en gracia llena
es
de los cielos Princesa.
Bien
puedo, a un tiempo, con todos
darme
mil enhorabuenas,
por
vivir tan noble suelo,
por
morar en tal alteza,
por
habitar en tal gloria
y
regir tan clara esfera.
Música , cual reina de las flores,
traiga
sus verdores;
el
Clavel, purpúreo y oloroso
llegue
primoroso;
, maravilla
soberana
venga
fiel y ufana:
y
en amorosa lid,
unidas
las tres
a
la que el Cenit
sirve
de Gabés
olores
tributen
de
fragancias llenas
las Rosa, los Claveles y las Azucenas.
Dn. Gonz. Voz sonora, dulces ecos,
proseguíd, que me da pena
que lo métrico y airoso
de tan suaves cadencias
dejéis, al tiempo que iba
al compás de las endechas
a formar sacra corona
de los Parques a
Venga la rosa purpúrea
y de sus fragancias teja
(enlazada su hermosura
con otras flores diversas)
regia corona a María;
y Pomona, con destreza,
con gracia a esta Villa dé,
de sus floridas macetas
lo oloroso y lo suave,
para que en su gracia pueda
labrarla trono de flores,
pues flor del campo se muestra.
Llegue el clavel, y de grana
su terso color, merezca
acompañar a la rosa
de María en
Traiga sus puros albores
hoy la cándida Azucena,
flor hermosa que su nieve,
su gala y su gentileza,
en esta Arcádia dichosa,
en esta feliz escena,
campo ameno de esta Villa,
su puro candor demuestra,
logre el favor de mirarse
hoy de María en la diestra,
que si discreta la antigua
gentilidad, en empresas
varias, la esculpió en lo terso
del Pórfido, con destreza,
guardando en letras de oro
este
bien dispuesto Lema:
Pública
Esperanza: hoy,
en más felices emblemas,
no en epígrafes fingidos,
ni en alegóricas letras,
se versifica, ser cierto,
en la cristiana excelencia,
que es ,
pública esperanza muestra,
en quien hallamos auxilio,
si con humilde ocurrencia
acudimos a sus plantas
en todas nuestras
miserias.
Es de las Gracias,
de los favores
,
de beneficios ,
de dichas es ,
de , Emperatriz,
y de esta tierra.
Música El ciprés de Sión más elevado,
corra apresurado;
la palma del Cadés más excelente
llegue reverente;
exentos hoy del rayo los laureles
vengan aquí fieles,
y en lid amorosa,
al alba gloriosa,
de arcos hermosos,
verdores airosos,
le labren doseles
los Cipreses, las Palmas, los Laureles.
Dn. Gonz. Dice bien, que no las flores
han de ser solas en esta
fiesta hermosa quien se
lleven
la joya de su carrera.
Vengan las
plantas también,
sirvan de adorno a la fiesta,
y sus verdes, altas ramas,
circuyan con diestra idea
las calles hoy de esta Villa.
Forme devoción en ellas
bien imitados pensiles,
(pues las paseará su Reina),
invenciones prodigiosas
que cause envidia a Faleria,
novedad a la
gran Roma,
a Semíramis afrenta,
a Thesalia la dé celos
y disgustos a Mecenas.
Sea esta Villa este dia
la copia más verdadera
del terrenal paraíso,
que estando dentro
que reina y manda en los cielos
es toda gloria esta tierra.
Vamos pues, a disponer
lo solemne de esta fiesta,
cómo aplaudir a María,
como celebrar su Encena,
dándole preciosos cultos
a quien con gracia se ostenta. Vase.
Salen Fr. Rodulfo y el
Hermano Clemente.
Herm. Por su vida, Padre mío,
¿no se alegró cuando al alba
hizo Caudete la salva
a esclarecida de los cielos?
Fr. Rod. ¿Pues no, hermano?
¿pero quien en ese dia
no ha de mostrar alegría?
Herm. ¿Quién, mi Padre?
Aquel tirano
de Mireno; aquel infiel,
aquel que, !por Dios eterno!,
sospecho que aún el Infierno
no se muestra tan cruel
con los que ardiendo en su fuego
pasan tormentos ignotos,
como él con los devotos
de esta Imagen. Yo reniego
de él, y de quien le
consiente
tan grande bellaquería.
Aquel hombre endemoniado
que, si nombran a María,
es tanta su tiranía
que se pone más airado.
Aquel hombre sin segundo,
escándalo de la tierra,
que dice que ha de hacer guerra
a Dios, al Cielo y al mundo.
!Cómo os estáis sin vengar,
Señora, este atrevimiento,
si a Vos y a vuestro convento
dice que quiere quemar?
Pero.. ¿como usareis Vos
con él de tantos rigores
si os hicieron pecadores
que fueseis Madre de Dios?
Fr. Rod. Dice bien, que si por ellos
llegó a tanta dignidad,
conoce su Majestad
que le toca defendellos.
Herm. Y su hijo soberano,
ya que ve que la atropella
¿por qué no vuelve por ella?
¿por qué no pone la mano?
¿por qué no le da un castigo
que le escueza y le escarmiente?
¿O por qué a Fray Clemente,
pues sabe que es su enemigo,
no le manda que le vengue?
Que, a fe, si me lo mandara
que quizá se le acordara
de mis brazos el perrengue.
Fr. Rod. Castigarle bien podría,
que, en efecto, está en su mano;
mas, después que se hizo humano,
no es ya Dios quien ser solía.
Esperará,
hermano mío,
que, hechos sus ojos un río,
lave sus maldades.
Herm. Calle: llorar
dijo, y anda listo;
no lloró el otro en sus dias:
míreme qué Jeremias
qué San Pedro se ha visto!
Pues tiene gentil aliño
si es que eso piensa el buen Padre!
Porque hoy le oí, a su madre,
decir que, cuando era niño,
no le vio llorar jamás.
Fr. Rod. No hace al caso:
que Dios, que a nadie desdeña,
suele a veces de una peña
sacar agua, y de un mal vaso
hace otro de elección.
Pero ahora,
hermano, vamos
a lo que mas nos importa:
diga: ¿Quién los ramos corta?
Herm. Los ramos ya están
cortados.
Fr. Rod.
Pues, por su vida, que esté
la casa como conviene.
Herm. Padre mio, no me
tiene
que decir, que
yo se
lo que he de hacer; él procure
que esté adornada
entoldada,
y de lo demás no cuide.
Fr. Rod. Los claustros, hermano, están
sin barrer y
no es razón
lo estén en una ocasión
que tantos vienen y van.
Herm. Digo que es justo
el limpiarlos
por los que vendrán
a verlos,
mas.. ¿por qué no han de barrerlos
los que vienen a ensuciarlos?
Fr. Rod. ¿Dónde halló esa obligación?
Herm. ¿y esa otra donde la ha
hallado?
Fr. Rod. En
que la mandó el Prelado.
Herm. Si lo ha
mandado.. !chitón!
Fr. Rod. Y cuando no lo mandara
¿podría, hermano, negar
que no estaba en su
lugar
que los barriera y limpiara?
Herm. ¿Tan en su lugar
lo ha visto?
Fr. Rod. ¿Pues
no está mas en razón
que los barra un…
Herm. ¿Motilón, iba a
decir
!voto a Cristo! el bendito Padre?
Fr. Rod. Jesus!
Hermano ¿ no le ha mandado
el
Abad que no jurara?
Herm. Es verdad,
pero diga, ¿ha estado
más en mi mano esta vez?
Fr. Rod. ¿Pues
no ha estado,
si ha hecho sin fundamento
tan solemne juramento?
Herm. Ahora, por Dios
Sagrado,
que harán que un hombre se asombre
de lo que excusar procura;
¿si con cólera no jura,
Cuándo ha de jurar un hombre?
Fr. Rod. La
cólera no es bastante
disculpa; por eso, hermano
procure de irse a la mano
en jurar de aquí a delante;
porque si no le prometo,
si persevera en su error,
de avisar al Superior
que le castigue.
Herm. En efecto,
Vuesencia,
¿se determina que no jure?
Fr. Rod. Y con
intento,
que por cada juramento
le den una disciplina.
Y por los que
hoy ha hecho
sin para qué en mi presencia
le mando que, en penitencia,
(aunque sea a su despecho)
al punto vaya a barrer
los claustros sin más excusa,
so pena que, si lo rehusa,
el Abad lo ha de saber. Vasse.
Herm. Miren por donde
se escapa
el buen Padre de barrer;
que si no fuera por eso…
!Voto a Dios que los barriera
aunque lo mandara el Papa! Vasse.
Salen Mireno y
los tres bandoleros, todos
vestidos de bandoleros, en lo alto.
Mireno. Tomád los puertos y ningún cristiano
pase por ellos
sin pasarle el pecho.
Tome Orfindo
el de Oliva y Feliciano
tomará el de Bogarra, y el estrecho
de Yecla y Montealegre, Cloridiano;
y Aurelio, (de quien ya estoy satisfecho),
tomará con su escuadra (pues es buena)
los de Azmirra, Viar, Sax y Villena.
Y yo, con
los demás, (aunque podía
tomarlo
a solas), tomaré a mi cuenta
el
de Caudete, por ser hoy el dia
que
más y más gente se frecuenta,
por
que pretenden ver con alegría
esta
imagen que tanto me atormenta.
He de hacer (o saldrá vano mi intento)
que
no logre ninguno su contento.
Ea, valientes compañeros, vamos,
y
tome cada cual su puesto luego;
considerad
que el tiempo que tardamos
ese
quita a mi pecho de sosiego.
Bajen los míos por entre esos ramos
donde
podrán hacer lo que les ruego;
y
pues veis que me parto con los míos,
tomad
los vuestros y también partíos.
Bajad
amigos, que mi fe os promete
próspero
fin en cuanto pongáis mano;
no
hay que temer que nadie nos inquiete
si
no fuese que ya mi ingrato hermano
en
nuestra busca salga de Caudete
como
suele otras veces tan en vano;
y
supuesto que salga, y traiga gente,
yo
tomo por mi cuenta vuestra injuria.
Ya que en lo
llano estamos, retiraos
podréis
junto a ese arroyo bullicioso
que,
rompiendo sus cristales claros
por
poder caminar más presuroso;
allí
podréis un rato recrearos
hasta
tanto que yo, vanaglorioso,
aguardando
cumplir a lo que vengo,
refiriendo mis vicios me
entretengo.
Band.1º Por
agradarte, Capitán robusto,
haremos mucho más, pues ya tu sabes
que es tu servicio nuestro propio gusto.
Band.2º
Mándame, Capitán, empeños graves,
que de cosas tan leves me disgusto:
¿quieres que te traiga aquí, con que te laves
la sangre de tu hermano?
Band.3º
¿Quieres que luego ponga
a esa imagen, que aborreces, fuego?
Mireno Tales
intentos no es razón se atajen,
y menos el postrero, que es famoso.
Darete, si me
quemas esa imagen,
cuanto me pidas.
Band.3º
Capitán dichoso,
no quiero que me des, haz que me ultrajen
como a cobarde y vil si, temeroso,
dejase de cumplir lo que prometo. Vasse.
Mireno. Alto
pues, parte, que el servicio acepto.
La sangre que
me ofreces de mi hermano,
aunque ya la quisiera ver vertida,
no quiero recibirla de tu mano,
que yo mismo he de ser su fratricida.
Band.2º Serás
otro Caín. Vasse.
Mireno. Más
inhumano pienso ser con él.
Band.1º Logre
tu vida el cielo como puede, porque veas
cumplido todo cuanto ver deseas. Vasse.
Mireno. Con tiempo
pasa el año, mes y día;
con tiempo el tigre su fiereza pierde;
con tiempo es seco lo que en tiempo es verde;
con tiempo llora quien con tiempo reía;
con tiempo el potro, que cerril se cría,
consiente silla y el bocado muerde;
y con tiempo, y sin tiempo, es bien me acuerde
que acaba el tiempo lo que el tiempo cría.
Con tiempo,
he sido y soy de los más malos,
y con tiempo lo soy y serlo espero.
Con tiempo busco para mí el regalo;
mato con tiempo a quien gocé primero;
con tiempo en todas las cosas me señalo
porque gozo con tiempo cuanto quiero.
Con tiempo
intento la maldad más alta,
y solo para el bien tiempo me falta.
Hoy robé una
mujer, de amores ciego,
y con ser extremada su hermosura
no la quise gozar, matéla luego:
que amor en mis entrañas poco dura,
porque como ella es cera y yo soy fuego,
fácilmente deshizo su blandura.
No me den
amorosos ejercicios
si no es a falta de mayores vicios.
Hoy, pues
tomé los puestos,
intentaré pecados temerarios;
porque robar, matar y hacer incestos,
son vicios para mí muy ordinarios.
Matar quiero
a estos monjes descompuestos,
porque son a mi gusto tan contrarios,
y después de lograr también mi intento
fuego pienso poner a este convento. Vasse.
Sale un Correo, con alforjas, y
lleva unas cartas.
Canta el
Correo: En los olivaritos
de
junto a Osuna
después que el
Sol se puso
salió
Sale Mireno.
Mireno. Si
hubieras dicho la muerte
hubieras dicho mejor.
Correo. Ay,
triste de mí! Señor,
considera, mira, advierte
que soy un pobre correo;
y que si tu eres ladrón,
harás, en esta ocasión,
en robarme un mal empleo:
porque se que no has de hallar,
si reconocerme quieres,
un dinero.
Mireno. No te
alteres,
dime quien eres y donde vas.
Correo. Ya
te he dicho que yo soy
un pobre correo que a Valencia
voy, a toda diligencia,
donde si no entrare hoy,
he de entrar antes del dia
mañana, que llevo un pliego
que me importa darle luego.
Mireno.
¿Quién es quien con él te envía?
Correo. No
lo se; déjeme ir,
pues no le importa el saberlo.
Mireno. Te
echaré un dogal al cuello
si no lo quieres decir.
Correo. Yo
te lo diré, Señor; (de esta muero)
aparte
no se tome tanto trabajo.
…que pude echar por abajo, aparte
y por un negro dinero
que me podían valer
los portes de cuatro cartas
que traigo para el convento,
he venido, sin pensar,
a dar en manos de quien
me dará, cuando me den,
lo que no querré llevar.
Mireno. ¿Que
esperas? Dime tu nombre!
Correo.
Señor, tal me tiene el miedo
que acordarme del no puedo;
y de aquesto no
se asombre,
que no está más en mi mano.
Mireno. Dame
al momento ese pliego
o te
mataré, villano!
Correo. No
ese: mas los demás
te daré con mucho gusto
por que no tomes disgusto. Dale las cartas.
(o llévete Barrabas ). Aparte
Mireno ¿Que
dices?
Correo. Que
es su merced
el hombre de mejor trato,
más apacible, más grato
que en toda mi vida he visto.
…el hombre es de mala cara,
ningún buen suceso espero. Aparte
Mireno. Que
buen encuentro el primero… lee cartas
…a Dn. Gonzalo de Lara,
Gobernador.
Correo.
Señor mío, no se asombre
si no conoce a su dueño,
que es hombre
(mi fe le empeño)
que puede estar donde hay hombres.
El es, cuanto a lo primero,
muy galán, muy cortesano,
y muy grande limosnero.
En esto es
tan singular
que le vi, por cierto, un dia,
dar la capa que tenía
por no tener más que dar.
Mireno.
¿Conoces a su hermano?
Correo.
Cuerpo de tal, no le nombre,
que es, por Dios, el más mal hombre
que tiene el género humano!
Mireno. ¿Ha
te hecho alguna injuria?
Correo. ¿El
a mí?
Mireno. ¿Pues
a qué efecto
haces dél tan mal concepto?
Correo.
Porque es una infernal furia!
Mireno. Según
eso, en opinión
estará de muy cruel?
Correo. ¿Si
lo está, dijo? Con él
no hay áspid, rinoceronte,
lobo, sierpe, fiera en monte
que en sus manos no peligre.
Ya no hay
quien con él se encuentre
si no es un diablo, u dos,
porque los hombres, por Dios,
que los mata y se los come!
Mireno. Y tu,
correo, ¿hasle visto?
Correo. En
eso ha estado su suerte,
porque de verle, la muerte
le diera, por Jesucristo!
Mireno. ¿En
efecto tú tendrías
animo para matarle?
Correo. Y aún
para descuartizarle!
Mireno. Pues yo soy!
Correo.
Santo Tobias,
San Dimas, San Adrián,
San Cosme, San Damián,
Santos de ,
todos orate pro me!
Mireno. Ah! Hombrecillo impertinente. Hola?
Salen los bandoleros 1º y 2º.
Band. 1º y 2º. Señor?
Mireno. Al
instante cortad
a ese ignorante la
lengua
por maldiciente,
y con su sangre escribid
como yo hacerlo he mandado
por ser hombre mal hablado.
Band. 2º Hágase
al momento así. Asen
al correo.
Correo
Ah! Señores bandoleros,
¿no consideran que es mengua
cortarle a un hombre la lengua?
Band. 1º
Hablarais bien, majadero.
Correo
Caballeros, déjenme
haga mi triste camino;
tráigame un trago de vino
para pasar este trago,
si hay quien traiga calabaza.
Band. 2º Pícaro
parece, a fe.
Mireno Hola!
Con más diligencia le llevad.
Correo
Señor ladrón, tenga de mí compasión.
Band. 2º No
venís?
Correo
Si, en verdad,
mas voy de muy mala gana.
Band.1º !
Miren a que bodas va
para ir con diligencia! Vanse los tres.
Mireno Esta es la que va a Valencia,
pero tarde llegará.
Aquesta carta
que viene
para mi hermano he de ver,
porque deseo saber
que correspondencia tiene en Castilla.
Fray Ruperto,
indigno Abad de Saagunt,
dice la firma, y según
él escribe, será cierto
en ella darle a entender,
(si son cosas del convento)
algo que importe a mi intento,
quiero empezarle a leer. Lee.
…….A los temidos efectos del cometa que
apareció en el aire, da principio el Conde Don Julián
pues pasa a Africa, a entrar
los moros, cuyas figuras vio nuestro infelices Rey en la torre encantada de
Toledo: para que laven con sangre de cristianos la mancha que en su honor ha
hecho la miserable Florinda; importa que V.M. ponga por obra los deseos que
estando en ese convento le conocí, para que conozcan también los Religiosos el
amparo que su devoción promete; con el cual, junto con los de San Bartolomé de Valencia podrán llegar a las
Asturias seguros, donde lo estarán de los moros. Nuestro Señor guarde a V.M. y
logre con felices fines tan católicos principios.
Está muy
puesto en razón
que
se vengue el ofendido,
pues
uno en tato es tenido
en
cuanto tiene opinión.
Pero si ha
sido agraviado
en
la honra, ¿como puede
aunque
más vengado quede
dejar
de estar afrentado?
Si mata a quien le afrentó,
cuantos
lo sepan dirán
que le mató Don Julián
porque su honor le quitó.
Dirán
que tuvo valor
pues se atrevió contra un Rey;
más también, a toda Ley,
dirán que no tiene honor.
Es joya tan principal
la honra, de esto se acuerden,
guárdenla, que si la pierden,
jamás la podrán cobrar.
Pero si la perdió el Conde
fue sin su consentimiento,
y así prosiga su intento
que a su valor corresponde.
Acabe ese Rey injusto
pues acabó con su honor;
sepa a qué sabe el dolor
pues supo a qué sabe el gusto.
Muera él, y mueran todos
los cómplices de esta hazaña;
láveles su mancha España
con la sangre de los Godos.
Si os
faltase, Don Julián,
quien vuelva por vuestro honor,
no faltará mi valor
ni amigos os faltarán.
Mi valor, esfuerzo y manos
os ofrezco desde hoy;
conozca el mundo que soy
azote de los cristianos.
Quiero ver las demás cartas
antes que pase más gente…
Sale el bandolero 1º.
Band. 1º Fuerte
Capitán valiente,
importa que al punto partas
a socorrer la cuadrilla
del valiente Cloridiano,
porque un escuadrón cristiano
de Yecla, Almansa y Chinchilla
le maltrata, y si se tarda
tu socorro, brevemente morirán.
Mireno Pues
a ellos! Ah de mi gente!
Band. 1º Ya
junto al puesto te aguarda.
Mireno Pues
vamos, y morirá
esta infame, vil canalla.
Band.1º De
tan sangrienta batalla ninguno se escapará.
Band. 1º La
puesta a punto te aguarda.
Vanse.
Salen el Abad, Fray Rodulfo y Fray Federico.
Abad Padres, haberme elegido
entre tantos por Abad
ventura habrá parecido,
más, si va a decir verdad,
para mí desgracia ha sido:
porque, bien
considerado,
el oficio de Prelado
pide un hombre tan prudente
que viva perpetuamente
como un reloj concertado:
pues como sea
por quien
todo se gobierne y mande,
y por cuyos ojos ven,
es preciso que bien ande
para que anden todos bien.
Y si ha de
ser su concierto
un reloj en el vivir,
¿con qué dirección y acierto
le podrá, Padre, regir
Quién es todo un desconcierto?
Si nada del bien presumo,
y mi vida la consumo
en vicios, me considero
que puesto en el candelero,
en vez de luz, daré humo.
Aquel que
cargos desea,
de ningún modo se entienda;
y quien los procura, crea
que, demás que al cielo ofende,
mil enemigos granjea.
No hay vida
más regalada,
y deba ser envidiada,
como la del que se sienta
sin tener de qué dar cuenta
porque jamás tuvo nada.
¿Que
tormento hay más amargo,
cercado de tantas penas,
como dar de tiempo largo
cuenta de vidas ajenas
por tenerlas a su cargo?
Allí serán
los quebrantos,
los suspiros y los llantos,
porque si uno no podrá
darla bien de sí, ¿que hará
el que ha de darla por tantos?
Padres,
déjenme el consuelo,
en que vivía gustoso,
de mi celda y de mi suelo,
que aquel que es buen religioso
tiene su celda por Cielo.
Rodulfo Si
Vuestra Paternidad
para Prelado y Abad
no tuviera, como tiene,
la gracia que le conviene,
quejárase con verdad.
Pero si Dios
la ha dotado
de muy excelentes prendas
para ser nuestro Prelado,
deje, Padre, esas quimeras,
y haga de Dios el agrado.
Fr. Leop. Si en
ello sirvo al Señor,
aunque grande pecador,
mi voluntad sacrifico.
Fr. Feder.
Con su humildad me edifico
(aparte)
y le tengo más amor.
que como el sea por quien
todo se gobierne y mande,
le conviene que bien ande
para que anden todos bien.
Luz en candelabro puesta
a todos vientos dispuesta
debe ser, y su costumbre,
como ha de ser luz, y en cumbre,
ha de ser clara y honesta.
Dejaranme aquel consuelo
de mi celda y duro suelo
pues vivía en él gozoso,
porque el que es buen religioso
tiene su celda por Cielo.
Quien del mundo se destierra
no busque mayor solaz
que cuanto en ella se encierra:
porque en ella todo es paz
y sin ella todo es guerra
Fr. Rod. En la
escritura he notado,
como en ella tan versado,
y podrá ver quien lo lea,
que buena obra desea
quien desea ser Prelado.
Pues si de serlo, conoce
que es bueno, bien claro
está,
si esta verdad reconoce,
que mucho mejor será
que la posea y la goce.
Si vuestra Paternidad
para ser como es Abad
no tuviera, como tiene,
las partes que le conviene,
quejárase con verdad.
Si no fuera
tan modesto,
tan apacible en su trato,
tan ejemplar, tan honesto,
tan temeroso, tan grato,
y en todo, al fin, tan compuesto,
no llegara, a creer me obliga,
aunque más me contradiga,
jamás a donde llegó;
y así, pues Dios se la dio,
San Pedro se la bendiga.
Fr. Fed. Digo,
que ha andado discreto,
porque, bien considerado,
es nuestro Padre, en efecto,
muy digno de ser Prelado
pues es en todo discreto.
Y en prueba de esta verdad,
Dios, por su inmensa bondad,
le quiere levantar tanto,
que aún viviendo sin ser santo
le llamemos Santidad.
Abad
Eso, Padres, en rigor,
es lo que yo más condeno,
porque sé cuanto es peor
el ser en lo exterior bueno
y ser malo en lo interior.
Pero son hombres al fin
cuya vista es tan ruin
que, a veces, aún al que ven,
tienen por hombre de bien
y quizá será un Caín.
Dan a veces testimonio
de algún hombre, y no me
espanto,
que pensando es un Antonio,
dicen: “Fulano es un santo”,
y quizá será un
demonio.
Padres míos, en rigor,
Dios es solo
sabedor
de este secreto
tan grande;
él es tan solo
quien sabe
cual es santo o
pecador.
Salen el Hermano Clemente, al paño, y el Correo, llena la boca de sangre
y en la mano una cédula.
Herm. Ya
le digo, hermano amado,
que ni lo entiendo, ni habrá
quien lo entienda en casa.
Correo A… A… A….
Herm. Es
por demás ¿él no ha dado
en eso? Saldrase con ello.
Por segunda vez, hermano amado,
le digo que hable más claro,
que no me atrevo a entenderlo.
Correo A…
A…A….
Herm. En
su efetá se está:
también yo me enfadaré;
diga algunas veces “B…”,
que no todo ha de ser “A…”
Que aunque no soy hombre grabe,
ya en efecto entenderé
que diciéndome “A” y “B”,
que me quiere decir “AVE”.
Abad
¿Que es eso, hermano?
Herm. Oh!
Mi Padre,
no fue nada, no se asombre:
por mí que estoy con un hombre
tan grande como su padre
y de ningún modo puedo,
en dos horas que aquí está,
sacar de él sino “A…A…A…”.
Abad
¿Será, por ventura, mudo?
Herm. Por
cierto que tiene gracia!
Si es que a estar mudo se apura,
no diga que es por ventura:
diga que es por su desgracia.
Abad
Haga que se llegue aquí.
Herm.
Llegue su fraternidad,
que se lo manda el Abad.
Correo
A…A…A….
Herm.
¿Que donde está? Véalo aquí.
Si es hombre de habilidad
nuestro Padre, lo he de ver
y
si lo sabe entender.
Muestra el Correo al Abad la lengua y dale la cédula.
Abad
¿Viose mayor crueldad?
Admirado.
! Inmenso Dios soberano,
y como mostráis ser bueno!
Fr.Rod. ¿Que
hay, mi Padre?
Abad
Que? Que Mireno,
más que un tigre inhumano,
sin considerar que es mengua
ser cruel un hombre grabe,
porque calle lo que sabe
a este le cortó la lengua;
y a tal crueldad ha llegado
la maldad de este cruel
que con sangre escribe que él
es quien cortarla ha mandado.
Herm.
Voto a Dios!
Abad
Jesus, hermano!
¿Que así jure en mi presencia?
Herm. ¿Pensara su Reverencia que juré?
Abad
¿Pues no, hermano?
Herm. No
Padre; que mal remoto
iba de jurar mi intento.
Abad
¿“Voto a Dios” no es juramento?
Herm. No
Padre, no es sino voto.
Si no atajaran mi intento
echaran de
ver después,
pues son
doctos todos tres,
si era voto o
juramento.
Abad Hermano, si no juró,
hizo muy
bien, mas quisiera,
porque
escrúpulos no hubiera,
besara en
tierra.
Herm. Eso
no, eso no!
que no salgo yo del mar
para dar paz a la tierra
ni merece quien no yerra
que le hayan de castigar.
Yo se bien que no he jurado,
pues soy hombre de conciencia:
y no hay que dar penitencia
antes de hacer el pecado.
Padre Abad, si de este modo
habemos de andar los dos,
advierta que,!voto a Dios!
Que andaré al traste con todo.
Ya que por ser tan sagaz,
tan afable y tan letrado
le elegimos por Prelado,
tengamos la fiesta en paz.
Abad Tiene razón el hermano.
Mas ahora yo le ruego
que vaya y que llame luego
al médico y cirujano
para ver si esta desgracia
tendrá remedio.
Herm. Es
error hacer eso:
sino acudir a de Gracia,
supuesto en su dia viene,
y suplicarle que acuda
a curarlo, y es sin duda
que lo hará, si le conviene.
Abad
Bien ha dicho, llévele
Hace señas al Correo
a la devota Capilla que le lleve el Hermano.
de sin mancilla.
Herm.
Venga, hermano, y tenga fe. Vanse.
Abad
Y nosotros, padres vamos
también a hacer oración
porque sea esta elección
para que más le sirvamos.
Pidámosle, hermanos míos,
pues conocen mi flaqueza,
me de nueva fortaleza,
nuevo ser y nuevos bríos.
Fr. Rod. No
hace Padre lo que debe
en llamarle carga grave,
que Dios dirá que es suave
su yugo, y su carga leve.
Fr. Fed. Lo
que es hacer oración
es muy justo, porque es Ella
la que vence y atropella
cualquiera tribulación. Vanse.
Sale Leriano, pastor, cantando:
Leriano …pastores circunvecinos
que
entre Caudete y Bogarra,
por
entre pardos peñascos,
guardáis
las ovejas pardas:
ya
sabéis que hoy es el día
en
que
celebra
la antigua fiesta
de
nuestra Patrona Santa.
Pues ya lo sabéis, pastores,
no olvidéis la antigua usanza:
que
santas costumbres, siempre
deben
guardarse en el alma.
Componed, amigos míos,
con
ramos vuestras cabañas,
todos
los montes con fuegos
y
con amor las entrañas.
Ceñid a
vuestras cabezas
con
olorosas guirnaldas,
que
Amaltea os dará flores
si
es que a los montes le faltan….
Dentro dice una voz alta:
Voz
! Huye, Leriano, no pase,
escóndete entre esas ramas,
que Mireno y su cuadrilla
por entre esos montes pasa!
Leriano !
Válgame Santa María!
¿hasta cuando, Virgen Santa,
ha de vivir tan mal hombre?
Dice dentro Mireno en voz alta:
Mireno Tomad
los tres por la falda
de ese monte, que yo solo,
cual suele la tigre hircana
ir en busca de sus hijos,
iré yo en la de esta escuadra:
! triste de ella si la encuentro!
Dentro, voz
! Pastores, a la montaña,
retiraos todos arriba!
Mireno ¿Ya
huís, oh vil canalla?
¿y que tal os tiene el miedo?
Dentro, voces:
!Corred más
aprisa, amigos!
Dentro, Mireno:
Del árbol más empinado
a la más pequeña mata
he de buscar, y al que encuentre
he de sacarle el alma.
Leriano Ya
que las voces pasaron
quiero, Virgen soberana,
proseguir, aunque, con miedo,
el más diestro más mal
canta. Canta:
…abra mis labios María
con
las llaves de la gracia
para
que diga mi lengua
tus
divinas alabanzas.
Sois, Virgen hermosa, vos,
aquella
divina zarza
que
vio Moisés en el monte,
que
ardía y no se quemaba.
Sois vos el Cades ameno,
la
siempre encumbrada palma,
de Jericó
y
del Líbano la planta.
Vos sois la puerta del Cielo,
vos
su venturosa escala,
vos
su llave y vos, al fin
sois
por quien todos se salvan.
Estará escuchando al paño Mireno y al acabar de cantar llega por detrás
Mireno
!Calla, infame!
Leriano Hermosa Virgen de Gracia,
socorredme ahora!
Mireno
Calla, que te sacaré la lengua
si la invocas o la llamas!
No la nombres, calla perro,
que me atraviesas el alma
con su nombre!
Leriano Poco
importa,
que si la lengua me sacas
la boca del corazón
podrá sin ella llamarla.
Solo una merced te pido
que me otorgues.
Mireno Dila,
acaba.
Leriano Que
pienses bien que eres hombre;
que mires que tienes alma;
que adviertas que has de morir
y que has de dar cuenta larga.
Mireno
Predicador en desierto
¿tienes más que decir?
Leriano Basta
lo dicho, si consideras
que eres polvo y que eres nada,
y te atreves contra Dios.
Mireno Todo
eso ya lo veo.
Leriano Pues
¿que aguardas?
Mireno ¿Que
aguardo? Acabar con todo.
Quiero de sangre cristiana
hacer un mar que se aneguen
las pirámides más altas.
Quiero
derribar los templos;
quiero abrasar
las estatuas
de eso que
adoráis vosotros
por imágenes sagradas.
Quiero acabar con ;
quiero que, bajo mis plantas
del Rey al más vil vasallo,
y del sacristán al Papa,
postren sus cuellos altivos;
y quiero, al fin, que tu, en
paga
de lo que me has predicado,
vueles desde esta montaña
hecho pedazos al llano. Arrójalo dentro.
Leriano
Virgen María de Gracia,
pues por defenderos muero,
muera el cuerpo y viva el
alma! Va adentro.
Mireno De esta manera pretendo
dar fin a esta vil canalla. Vase.
Dentro voz: !Que viene Mireno, huid;
guardaos, amigos, que baja!
Sale el bandolero 3º con dos cirios y el Hermano.
Herm.
Grande limosna, en verdad
¿ha visto que bellas piezas?
Páguete la caridad
Band. Si
los empiezas, conocerás su bondad.
Herm. Por
su vida ¿no dirá
en que le está cada uno?
Band.
Bien, hermano me estará
en cien reales…(que
importuno aparte
y que pesado que está
este negro motilón!)
Vamos, hermano, a la iglesia,
que quiero hacer oración.
Herm. ¿Son iguales?
Band. O
péseme quien los hizo,
iguales son.
Herm. No, hermano, que yo imagino
que este es más corto.
Band. ¿Que importa? ….(él me sacará de
tino) aparte
Herm.
Condición tiene muy corta
¿es acaso vizcaino?
Band. No lo soy, pero me enfado
de verle poco discreto.
Herm. Si
es que por verme Donado
osa perderme el respeto,
advierta, hermano enfadado,
que si me arrojo y le cojo,
haré los cirios pedazos;
y si un poco más me enojo
le haré, dentro de mis brazos,
tuerto, ciego manco y cojo.
Band. (Amainar importa) aparte
Hermano, que me
perdone le ruego.
Herm. Si lo haré, que soy tan
llano
que a ninguno el perdón niego;
téngale Dios
de su mano. Échale la bendición
y pues en resolución
mis méritos reconoce,
entre y haga su oración
y por muchos
años goce
mi amistad y su perdón.
Vase.
Band. 3º De esta vez, viles cristianos,
habéis de perder la fe
de esta imagen, pues mis manos
han labrado ya con qué
vuele por los aires vanos.
Este presente ha de
ser
quien tiene que hacer volar
sin poderlo remediar
capilla, imagen y altar,
y más, si más puede haber.
Vienen de fuerte
alquitrán
los cirios bien prevenidos,
y tan llenos de él están
que aún no estarán encendidos
cuando ya le volarán
De quien mis obras infama
pienso, abrasando esta iglesia,
cobrar tal renombre y fama
como el que el templo de Fez
convirtió en ardiente llama.
Allí, al lado del altar,
cirios,
os quiero poner;
pues os
dejo en buen lugar
voime
donde pueda ver
esta
capilla abrasar. Vasse.
Sale el correo ya sano.
Correo. Oh, Princesa Soberana!
Pues por
vuestra intercesión
cobré
la lengua perdida,
descubriré
la traición
de esta
dádiva fingida. Vasse derecha.
Sale Mireno de bandolero con escopeta bien cargada.
Mireno. Que era hombre, me dijo aquel tirano;
que
había de morir y no sabía
el
cuando o como, porque no pendía
este
como ni cuando de mi mano.
Que viese que era polvo y vil gusano,
y que
era a Dios eterno al que ofendía;
que le
había de dar cuentas algún dia
hasta
del pensamiento más liviano.
Verdad me dijo en todo, que aunque malo,
no por
ser contra mí yo le condeno,
porque
a ninguno con mi culpa igualo;
pero
que importa al fin; sea lo que fuere,
que
cuando más no pueda seré bueno,
y
entonces Dios hará lo que quisiere.
Sale el Hermano con alforjas, conejos y honda.
Herm. No poca ventura ha sido
antes
de llegar al pueblo
hallar
lo que quizá en él
no
hubiera hallado tan presto.
Miren que par de conejos!
Buenos
son, por vida mía,
pues
que con un salmorejo
salsa
haré, para mi gusto,
de las
mejores que he hecho.
Yo a veces, cuando la hago,
tanto
en ella me entretengo
que ha
menester quien la coma
tener
cuenta con los dedos.
No fue bobo el cazador,
sino
bellaco muy diestro;
ellos
bien caros me cuestan,
mas
también son buenos ellos.
Yo me acuerdo, algunas veces,
haberlos
comprado a sueldo:
pero al
fin, son ocasiones.
Mireno Ah, Fray Clemente! ¿Donde camina?
Herm. ¿Quien lo pregunta?
Mireno Quien puede. ¿No conoces a Mireno?
Herm. Pues por Dios, que será azar
para
vos aqueste encuentro.
Mireno ¿Quieres divertirme ahora
con
algún gracioso cuento
como
sueles otras veces?
Porque
me holgaré en extremo.
Herm. No vengo cargado ahora
de los
donaires que suelo,
ni
traigo cuentos graciosos
para tu
entretenimiento.
Pasan volando las horas,
mudanse
los pensamientos;
si
hasta aquí te he dado gusto,
ahora
te reprehendo.
Mireno ¿Tu me hablas de esa manera?
Herm. ¿Que le digo? Estese quieto
antes
que arbole la honda
y le
mate antes de tiempo!
Desvíese allá, y responda
con
mucho comedimiento,
y diga
en todo verdad;
y
advierta que le confieso!
¿No es verdad, que aquesa vida,
desde
que anima su cuerpo,
ha
cometido mil vicios
contra
Dios y contra el Cielo?
¿No ha cometido homicidios,
estupros,
raptos, incendios
y otras
mil bellaquerías?
Mireno Es verdad.
Herm. Pues mal lo ha hecho!
¿No se ha hallado muchas veces
en
escalar monasterios,
en
defender homicidios,
en
alborotar los pueblos,
en
amparar a los malos,
en
hacer mal a los buenos
y en
maltratar a los pobres?
Mireno Es verdad.
Herm. Pues mal lo ha hecho!
¿No ha negado la obediencia
al
sucesor de San Pedro?
¿no ha
muerto sus sacerdotes?
¿no ha
profanado sus templos?
¿no ha
quemado sus reliquias?
¿sus
altares no ha deshecho?
¿no ha
fomentado pasiones?
¿no ha puesto a los campos
fuego?
Y a las doncellas ¿no busca?
Mireno Es verdad.
Herm. Pues mal lo ha hecho!
¿No ha muerto a un monje Benito?
¿no ha
hecho, en haberle muerto,
por ser
sacerdote ya
homicidio
y sacrilegio?
Y últimamente, a Lucindo,
sabiendo
que era mi deudo,
no le
robó la mujer?
Mireno Es verdad.
Herm. Pues mal lo ha hecho!
Yo como monje, aunque indigno
de este
hábito que llevo,
por
seguidor de bellacos
y
defensor de los buenos,
de
parte de Dios, y mía,
por tus
culpas te condeno
a la
muerte que David
dio al
Gigante Filisteo. Tírale con la honda.
Miren0 Detente
fraile! ¿Que has hecho?
Este
motilón es loco,
y es
valiente por extremo;
ocasión
será bastante
para
que le tema un cuerdo!
Padre, o hermano Clemente,
en
extremo te agradezco
la
reprensión que me has dado;
desde
ahora le prometo,
si me
perdona la vida,
hacerla
de hoy mas de nuevo.
….de esta manera le engaño… aparte.
Herm. Por Dios que fue de provecho
el
sermoncito; soy diablo!
Valgo,
por Dios, lo que peso
para
combatir herejes.
Dígame, hermano Mireno,
¿y en
qué hemos de conocer la enmienda?
Mireno En que al instante
me he
de partir al convento.
…a
matarte y ponerte después fuego! Aparte.
Herm. Mire, que voy confiado
que ha
de ser un santo.
Vasse.
Mireno Ya veras, fraile o demonio,
tu
reprensión lo que ha hecho.
Corrido y avergonzado,
por
Júpiter santo, quedo,
de que
aún de burlas en mí
haya
habido un buen intento.
¿Yo bueno por reprensiones?
No me
amedrenta el infierno
sabiendo
que he de ir allá
y que
es su tormento terno;
no temo
la artillería
que
disparan esos cielos
cuando
por balas arrojan
rayos
ardientes de fuego;
¿y
temeré yo palabras
si las
de más fundamento
no bien
apenas se dicen
cuando
se las lleva el viento?
¿No pasará alguno ahora?
Pero si
a mi hermano espero…
¿en
quién vengaré mejor
este
agravio que me han hecho? Pasos..
Pero, si yo no me engaño,
pasos
siento y no muy lejos;
entre
estos árboles, quiero
retirarme,
por que pueda
mas
a mi salvo de entre ellos
gozar
aquesta ocasión
aunque pese a todo el cielo.
Retírase entre unos ramos y sale Don
Gonzalo
con una medida de Nuestra Señora en la mano.
D.Gonz. Tengo Reina Esclarecida
por
averiguado y llano
que ha
de ser para mi hermano
remedio
vuestra medida;
que si a Leriano dio vida
hoy en aqueste desierto
también, yo tengo por
cierto,
que Mireno la tendrá;
que, aunque vivo, muerto
está,
pues para Dios está muerto.
Ya que su vida atropella
sin llevar medida alguna,
ya yo llevo vuestra una,
haced se mida con ella.
Vos que sois alba y estrella
más bella que la del cielo,
pues sois para los del suelo
remedio, y medio con Dios,
gocemos, Virgen, por vos,
él enmienda y yo consuelo.
Si favor tan peregrino
gozar merece mi hermano,
será de lobo inhumano
más que un cordero benigno.
Será, si fue tan indigno,
de vuestra defensa ejemplo
tanto, que ya le contemplo
sin viciosos embarazos,
y que son sus fuertes brazos
columnas de vuestro templo.
Mireno Saldrá tu esperanza vana
si
vengo a lograr mi intento
Tocan una campana.
D. Gonz. Voces parece que siento:
pero
son de una campana.
Oh! Princesa soberana!
A
Nuestra salutación
tocan, y en esta ocasión
aunque no sea Gabriel,
pues sé lo que dijo él,
os rezaré su oración.
Arrodíllase.
Ave María, Celestial Aurora,
llena de gracia, de tu fe
tributo,
bendita eres y bendito el
fruto
de tu vientre, Jesús, dulce
Señora.
Santísima María, emperadora
de los cielos y tierra, el
absoluto
perdón de las maldades que
ejecuto
merezca por tan buena
intercesora.
Alcance yo en el tremendo trono,
de mi hermano Mireno esa
memoria,
pues es de males y delitos
un retablo;
pero si en Vos tenemos tal
abono
¿quién no tiene esperanza de
,
y de ver a Mireno hecho un
San Pablo?
Dentro, voz: A ellos, que huyen, a ellos!
D. Gonz. Aquellos lo míos son;
Virgen,
voy a socorrerlos,
perdonadme.
Adéntrase,
le dispara Mireno un tiro.
Mireno La ocasión me dejo de los cabellos.
Pero
por Júpiter canto,
ya que
estoy de furia lleno,
y nada
me causa espanto,
que he
de matarle. Ëntrase.
Dentro, Virgen: Mireno, ¿por qué me
persigues tanto?
Sale
Mireno.
Mireno Oh, vil, infame traidor,
¿con
tus hechizos procuras
poner
fin a mi furor?
Mas con
ellos te aseguras
que has
de morir, que yo,
antes
que se acabe el dia
te
sacaré el corazón con estas manos.
Va a entrarse y le sale al encuentro.
Virgen Mireno, detente, desvía!
Mireno Válgame Dios! ¿que visión es la que miro?
Virgen María.
Mireno Yo lo jurara, que vos
habíais
de ser, Señora, su reparo.
Virgen Entre los dos
lo he
sido, y desde ahora
lo he
de ser entre ti y Dios.
Haz penitencia, y advierte
que mi
hijo te ha guardado
porque
mejores tu suerte;
dale de
mano al pecado
y a
Dios te vuelve y convierte. Desaparece.
Arrodíllase.
Mireno Alba hermosa del sol Cristo;
María
llena de Gracia,
pues no
huyo ni resisto,
no
muera en vuestra desgracia,
válgame
el haberos visto.
Confieso que malo fui,
Señora,
y que os ofendí,
pero si
quien se conoce
merece
que el perdón goce,
pedidlo,
Virgen, por mí.
Ruega a
abra su amoroso pecho
y descubra su clemencia
para que del mal que he hecho
no muera sin penitencia.
Y a vos, Virgen, os prometo
ser devoto tan perfecto
cuanto hasta hoy os fui infiel,
y verdugo contra aquel
que a vos os pierda el respeto.
Seré ya, pues fui un demonio
y de duelos un retablo,
como he dado testimonio,
en la conversión un Pablo
y en la penitencia, Antonio.
Seré ya,
Divino Cedro,
pues por vos tanto bien medro,
en el celo un nuevo Elias,
en el llanto un Jeremías,
y en la fe divina un Pedro.
Seré un
Argos vigilante,
de las reliquias que están
en militante. Levántase.
Pero mis obras dirán
quien seré de aquí adelante.
Vasse.


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