sábado, 8 de noviembre de 2025

Autos Sacramentales de Ntra. Sra. de Gracia

   Algunas veces he buscado información relacionada con Los Autos de la Virgen de Gracia, de Paracuellos de la Vega y poco he encontrado. Todas las que hallo son referidas a Caudete y su Lucero de Caudete.
   Pero nada sobre los Autos de Paracuellos.
   No parece sino que dichos Autos Sacramentales solo existiesen para el pueblo de Albacete, olvidando totalmente a Paracuellos de la Vega, que, si bien no fue donde estuvo venerada, enterrada y descubierta nuestra Virgen de Gracia, si que fue donde ella misma eligió a quien debía ser en instrumento de su nuevo descubrimiento y veneración.
   Tengo desde hace años en mi poder lo que podría considerarse un facsímil casero de estos Autos, así como un ejemplar del Lucero de Caudete, el primero por obra y trabajo de D. Antonio Navarro García , Párroco que fue de Paracuellos, y el segundo como apreciado regalo del pueblo de Caudete al asistir como invitado el 3 de Septiembre de 1988 a sus fiestas y ser agasajado con grandes muestra de cariño y respeto, junto con algún otro paracuellano (entre los que recuerdo a mis padres, Araceli y Lourdes, y a una buena amiga, Purificación Cuesta Sahuquillo, "Purita" para los amigos.
   Con más paciencia que maña (que escribir a dos dedos es lento y dificultoso) he ido copiando en el ordenador nuestros Autos, al mismo tiempo que "su hermano mellizo" que no gemelo, El Lucero de Caudete.
   Poco a poco iré añadiendo paginas a este Blog con la única intención de aportar un pequeño homenaje a las personas que hicieron posible la primera representación que yo recuerdo de los mismos, y que me enseñaron a querer, respetar y disfrutar, con frecuencia desde entonces, de "Los Autos de Paracuellos"
  Para poder llevar a buen puerto esta obra, no sería justo el no hacer una pequeña memoria de las personas que conocí, quise y respeté en aquellos años de 1957, que con muchos días y quitándose horas del descanso, hicieron posible una magnífica representación de nuestros AUTOS. A esos ensayos acudíamos algunos "chicos" que, callados en un rincón para que no nos mandasen a casa, nos empapábamos de los versos que aún, casi 60 años después, resuenan en nuestra cabeza, donde quedaron gravados con la tinta imborrable de una infancia curiosa.

       
Todos los protagonista, acompañados por algunos amigos de Caudete

  En esas largas jornadas de todo un año, en el salón de la sacristía de la Iglesia y bajo la dirección de mi padre, Araceli Cuevas, que fue Practicante de Paracuellos durante 19 años, la inmensa mayoría de los paracuellanos, que intervinieron en la obra, repetían una y otra vez versos y estrofas de tan magnífica y querida obra. Y habían de repetirla necesariamente una y otra vez, incansables, porque varios de ellos ...!no sabían leer! Y solo a base de oír una y otra vez lo que otros leían conseguían aprenderse sus papeles. Aún recuerdo como, en casa de un amigo, por la noche, después de una agotadora jornada en el campo y una  rápida cena, a la pobre luz de la lumbre o un minúsculo candil, una también cansada mujer leía una y otra vez los versos que intentaba memorizar su marido.


Mujeres de Paracuellos y Caudete.

  ¿Como no se nos iban a meter en la cabeza aquellos versos tantas veces escuchados? Y, a veces me sorprendo repitiendo, como un mantra, el monólogo de Mireno..."Con tiempo pasa el año, mes y día...!
   Esta representación de nuestros AUTOS SACRAMENTALES se repitió en Septiembre  de ese mismo año 1957 en la Plaza de la Iglesia de Caudete, correspondiéndose las pocas fotografías de que dispongo a esa representación, por lo que en ellas aparecen algunos hermanos caudetanos, representados en primera fila por su entonces Alcalde, Don José Puche Soriano.
   Con todo mi respeto y admiración...!Vaya por ellos!

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