ACTO SEGUNDO
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA
Sale Pedro Lopez de cautivo, con una cadena
al pié, como en prisión, y debe estar atada la cadena.
Pedro Prisión dichosa, amada,
justamente sin culpa padecida,
estáis bien empleada;
que en el largo discurso de mi vida,
con no ser dulce y buena,
es leve el peso de esta gran cadena.
En este calabozo,
desde la noche al alba, lloro y canto,
unas veces con gozo,
otras con triste y afligido llanto,
hasta que Dios permita
me quite la piedad pena infinita.
Sale Zulema
con un zurrón o alforjas y en ellas una perdiz compuesta, una bota con vino,
unos pimientos, una costilla y unos manteles.
Zulema Este veliaco
estará aparte
en parte tan oculta y escondida
que es imposible el dar
en aquesta mazmorra en todo el vida,
y así me percibo
a estar cautivo y a tener cautivo.
Este engaño ha de ser:
que si mal me trata Don Rodrigo,
mí vengara tener
en este cristianilio
como digo;
y en recibir un palo,
dos mil palos le dar por mi regalo.
Él estar ignorante
que nosotros haber perdido e la tierra;
y el mísero pecante
no saber los socesos de la guerra,
y mientras no los sabe
reciba el bellaco golpes de cabe.
¡Hola! ¿Qué hacer Perro López?
¿no picar esparto?
Pedro Esa es mi pena:
mas en este destierro
mucho me alegrará, señor Zulema,
saber en el estado
que está la guerra, que me dá cuidado.
Zulema Si quieres saber eso,
ya no quedar cristiano en todo
el mundo,
la verdad te confieso;
tu solo estar en él, y lo
segundo
advertir, so cristiano,
que si os querer degollar estar
en mi mano.
Oh! Como le engañar, aparte
que en esta casa vivir Don Rodrigo;
donde yo, a mi pesar
que estar cristiano, con mentiro digo;
y de este atrevimiento
a Mahoma pedir repentimiento.
Mas yo traer un perdiz
que hoy le comprar, porque querro
comermele aquí escondido
hasta dejarle en los huesos.
Una bota de bon vino,
panecillo e su pemento
que dentro el cestilio viene;
y con esto borlar
querro
a Perro López, mi esclavo,
porque le dé mas sentimiento.
Perro López, yo querrer
convidarte (estáme atento)
a un perdiz que aquí traer;
y así pregontarte querro
si tener bona la gana.
Pedro Señor, tan buena la tengo
que a seguro que ha tres días
que aqueste mísero cuerpo
no sabe que cosa es pan,
ni tampoco otro alimento.
A Elías vengo a imitar,
que estoy esperando el cuervo
que mis desdichas socorra.
Zulema Esos te piquen, manchego;
mira, pues aquesta vez
has de quedar satisfecho;
porque querrer
ser amigo
y así regalarte querro.
Pedro Zulema, Dios te lo pague,
porque es de piadosos pechos
socorrer al afligido.
Zulema Pues poner el mesa querro; pone
la mesa donde no pueda
este
es el manteles, y este llegar
Pedro.
el
panecillo, el pimento
es este, este es el bota
y este el perdiz; comer querro;
animarte, Perro López.
Pedro Si no puedo llegar,
porque me lo impide
la cadena, es desacierto
dar tal chasco a un simple
esclavo,
y aún es burlarse del tiempo.
Zulema Pues si no poder llegar,
alarga un poco el piscuezo.
Pedro ¿Es posible que este moro
de mí se burle? Yo quiero ver
si le puedo ablandar
con lágrimas y con ruegos.
Zulema, ¡por caridad,
dame un bocado, que muero
de hambre!
Zulema Si te lo dar,
¡pero será en el piscuezo! Muérdele.
Pedro ¡Virgen, que un perro me muerde!
Zulema Pues tornarme al mesa querro
y darle a la hermana bota
por mi gustillo dos besos. Bebe.
¿No
beberás, Perro López?
Pedro Ya me dices que no, perro,
beberé, si no son penas.
Zulema Pues adverte,
amigo Perro,
que si no hacer el razón
segunda vez me la apeto. Bebe.
Perro López, veve Cresto,
que de ti me compadezco:
pápate aqueste pechugo. Cómelo él.
Pedro ¡Hágate tan buen provecho
como el bocado de Adan!
Zulema Mirra, la bota me peto,
que Ha mucho que no beber. Bebe.
Pedro ¡Mas que se emborracha el perro
según da priesa a la bota!
Zulema Ah! Que divino licor!
y como me saber bono
el vinilio! Veve Cresto,
que si me saber tan bono
el morir, que me moriera
tres veces mil. Ay! mas ¿que es esto?
yo me querer retirar,
que parecer que me siento
de cabeza algo cargado.
Mas...! que es esto, amigo Perro!
¿qué es esto que te reluce?
¿son los ojos? dale
con los dedos en los ojos.
Pedro ¡Santo Cielo,
que los ojos me ha sacado!
Zulema Seniores, entrarme querro
a dormir, que ver más luces
que tener un monimento,
y parecer que me un día
y no poderme estar quedo,
pues no sentir que hace aire;
seniores, ¡yo no estar bueno!
¿Quién me levanta los pies?
¿Por qué andar como un lodeno?
Este vinilio traidor
me ha traído a tal extremo
que me hacer andar rodando
y a cuatro pies, como perro.
Vase borracho.
Pedro ¿Hay desdichas semejantes?
¡Que se perdiese aquel Campo
de Don Artal y que el moro
venciese! ¡Rigor extraño!
Según esto, yo estaré
(¿Quién lo duda?) algunos años
bajo el poder de este perro
que me tiene aprisionado.
Paciencia es justo tener
y si el cautiverio es largo
apelemos de estas penas,
Virgen, a vuestro rosario.
Cantemos ahora un poco
mientras machaco el esparto,
Pues quiera Dios que padezca
como Joseph empozado.
Éntrase, comienza a picar
esparto dentro, y a un tiempo
canta lo siguiente:
Canta Cándido bellón del Cielo,
más
que no la nieve intacto,
sobre
quien cayó el rocío
del
Alcázar Soberano!
Sale Don Rodrigo, escuchando.
Vara
de Aarón celebrada;
zarza
que se está abrasando,
sin
consumirse, de amor;
trono
de Dios regalado;
templo
de la Trinidad ;
cedro
altivo levantado;
olivo,
palma y ciprés,
fuente,
pozo, espejo claro. Deja de picar.
D Rodrigo ¡Válgame Dios! si el que canta
será Zulema, mi esclavo,
que quiere mostrar con gusto
cómo se ha vuelto cristiano!
Pero no: que estas ternezas
y estos epítetos, claro
está que son de pecho
más compasivo y más santo.
Quiero averiguar de hecho
esta verdad, escuchando
la dulzura de estos versos,
y lastimoso del caso.
¡Válgame Dios, el silencio
me ha quitado este regalo!
Pues no vuelven a cantar
ni acierto donde cantaron,
voyme, y volveré después
y, con singular cuidado,
procuraré de saber
qué canto es este, o qué encanto. Vase.
Sale Pedro López.
Pedro Aunque son innumerables,
Virgen, las penas que paso,
siendo por Vos, me parecen
más que no penas, regalos.
Solo me lastima el alma
el pensar que se quedaron
mis prendas en Paracuellos,
pobres y con poco amparo.
¿Qué hará ahora María,
mi esposa, que el desengaño
de no verme, me asegura
ausencia de tantos años?
¡Ay, Juanillo de mi vida!
Quien pudiera, en estos brazos,
como Atlante, sustentar
dos vidas que tengo a cargo!
Bien sé, que la devoción
de la Virgen por el cabo
la llevarás adelante,
como te dejé encargado.
¿Qué es esto, sueño enfadoso?
¿Cómo ahora, tan pesado
me acometes, y me obligas
ser de la muerte retrato?
Venciome el sueño invencible;
Virgen Santa, en vuestras manos
pongo esta cansada vida,
que en Vos hallará descanso. Duérmese.
Aparece Juan López en tramoya, y
lleva
una cruz en la mano.
Juan Padre, Padre, escucha, atiende,
y despierta del letargo
si quieres ver una cruz
que tu Juanillo ha labrado.
Tómala, padre y señor,
que la Virgen me ha mandado
que la veas y reconozcas
y sepas con el cuidado
que vivo.
Pedro Hijo querido, en sueños.
hijo, espera, aguarda, cuanto
cuanto, la tome y te abrace.
Juan El Cielo
ese favor te ha negado.
Adiós, padre. Deja la cruz y desaparece.
Pedro Ay!, hijo amado!
vuelve, vuelve, que regalo!
Que dulzura es esta, Cielos! Despiertase.
Ah! sueño inconstante y
vacío!
Que poco los bienes duran,
y menos si son soñados!
Válgame Dios, cuán de veces
en aqueste breve rato
me ha parecido que estaba
con mi Juanillo hablando!
Oh! vana imaginación!
No hubiera el sueño durado
una eternidad! No hubieran
durado más los engaños!
Mas... ¿qué miro? Esta es la cruz Toma la cruz
donde mi Dios enclavado
redimió piadosamente
a todo el género humano.
Venid, Cruz Santa, venid,
que habéis de ser mi regalo
y anticipo de una vida
que a vuestra deuda consagro.
Soberano Madero, en quien el Verbo de rodillas
cargó sobre sus hombros el pecado,
para dejar del mundo rescatadas
todas las culpas del pecado acerbo;
Madero, que venciendo la protervo
de la culpa de Adán, dejó pagados
los daños a que estaban obligados
todos sus hijos juntos, mas preservo,
(pues Dios la preservó por su tesoro)
a su Madre, triunfando del Abismo,
quedando vencedora e invencible.
Sacad, oh! Cruz bendita, de mi mismo,
pues os venero yo, y con fe os adoro,
que al mismo Dios en Vos vimos posible,
me lleve a aquella Gloria inascesible.
Salen por una Puerta Don Rodrigo y por otra
Zulema.
D Rodrigo Escondido en esta parte
esta vez tengo de ver
las finezas de Zulema.
Zulema Viva Cristu, que esta vez aparte
ma
de pagar el enojo
el cautivilio; ¿por qué a él
cantar y dar ocasión
de alborotar el cuartel?
Aquí pagarás, biliaco,
una vez, y dos, y tres,
el garaza. dale
D Rodrigo Oh! perro infame,
¿qué es esto? ¿en mi casa hay
quien
sin mi licencia castigue?
Zulema Yo haber caído en la red. aparte
D Rodrigo ¿Quién eres, hombre, quién eres?
Pedro Yo soy Pedro López; yo
el que a Don Artal llegué
a que me sentase plaza
de soldado, y para ver
mi valor, me hizo espía
perdida y, al reconocer
las murallas, me prendieron.
D Rodrigo Yo mismo el caso miré;
pero ¿cómo estáis cautivo,
si la tierra por el Rey
ha quedado, y estos perros
viven ahora a merced?
Pedro Señor, este moro infame
me dio a entender al revés
los sucesos de la guerra.
D Rodrigo Oh, perro! aquí será bien
que los arpones se truequen;
y esa cadena que al pie
tenéis Pedro López, vos
al cuello se la pondréis
porque quiero que la lleve
hasta que me diese gusto.
Zulema Senior...
D Rodrigo No me repliquéis,
porque en aquesta mazmorra
habéis de estar.
Zulema Ah! fortunilia cruel!
D Rodrigo Esa cadena
al punto al cuello le poned;
y en virtud de buen soldado
sea justo que se os dé
el premio de lo que hicisteis.
Pedro Dios os pague la merced.
D Rodrigo Vamos, donde el General sepa
cómo fuisteis fiel
y verdadero español.
Pedro La gloria, al cielo se dá. Vanse los dos.
Zulema Ah! fortunilia cruel!
y como me parar bono,
pues me tener aquí atado
como si ser yo algún perro;
pero lo que sentir más
es ver que aqueste manchego
quedar libre y yo cautivo,
y con aqueste cadeno
que me pesa treinta arrobas,
que me hacer hundir el cuerpo,
y si aquesto durar mucho
pienso que mis pobres huesos
han de quedar bien molidos
y yo he de perder el seso.
Mahoma Santo! ¿que hacer
en aqueste flijimento
sino llorar, mientras Vos
no me dar algún consuelo?
Salen
Zelauro y Abenzoar, moros.
Zelauro ¿Qué es esto, Zulema amigo?
Zulema Ah, senior, que poder ser,
sino cautivo, padecer
ofensas de Don Rodrigo?
Aquí me hallar, castigando
a Perro López y, en pena
del castigo, esta cadena
me manda llevar rastrando.
Abenzoar Ay, hijo mio! y como se cumplen
tantas, cuantas profecías
te he dicho; y en estos días
con nuestras vidas se suplen.
¿Hay desdicha como ver
nuestros vasallos queridos
de todo punto oprimidos
y no poderlos valer?
Y aún esto, hijo, es lo menos,
pues muy breve se verá
que Don Jaime mandará
su tierra desocupemos.
Zelauro Padre y señor, vive el cielo
que cuando el Rey lo mandase
y a salir nos obligase,
que es el mayor desconsuelo;
tan solo por no pasar
por estos inconvenientes,
me fuera donde las gentes
no me pudieran hallar.
Lo que importa por ahora
es llevar este presente
al Rey Don Jaime y, prudente,
rogar por la estirpe mora;
que cuando se determine
que salgamos desterrados,
hemos de lograr cuidados,
aunque al revés lo imagine.
Abenzoar Mi Hijo amado, ese fin
tan solo a Azmirra me lleva;
quiera Alá que en esta leva
yo pronostique del fin.
Zelauro Dí, Zulema, a Don Rodrigo,
que le vine a visitar,
y ten paciencia.
Zulema Apelar
Senior para mi enemigo. Vase.
Sale Don Rodrigo.
D Rodrigo Zelauro, amigo ¿en mi casa,
que se ofrece?
Zelauro Don Rodrigo,
como os tengo por amigo
y sabéis bien lo que pasar,
vengo a tomar un consejo
de Vos en esta ocasión.
D Rodrigo Quisiera ser un Catón
y en la prudencia el más viejo.
Decid lo que pretendéis,
que yo no os puedo faltar.
Zelauro He sentido murmurar
y es cierto, que lo sabéis
amigo, que el Rey pretende
nuestro destierro.
D Rodrigo Es verdad,
Zelauro, Su Majestad,
es lo cierto, que se ofende
mucho de ver que Al-Azarque
había intentado alterar
la tierra, y por no llegar
a más, quiere que se embarque
la morisma valenciana.
Abenzoar Ay! Zelauro, que temido
tuve este trance!
Zelauro Si ha sido
la condición humana,
no importa Padre Señor
Don Rodrigo, estadme atento,
que en lo que voy a decir
me habéis de dar un consejo.
Tenemos por cosa cierta
que el Rey Don Jaime ha resuelto
que lo que pecó Al-Azarque,
todos juntos lo paguemos.
Y viendo que será justo
haya excepción en aquellos
que hayan sido fieles vasallos,
hoy, mi Padre, está resuelto
de echarse a los pies del Rey
y advertirle que estos pueblos
(supuesto no han delinquido),
que se proceda con ellos
con más piedad, si es posible;
Y que en agradecimiento
de esta merced, se le sirva
con un presente que tengo
prevenido, y si gustáis
de saber lo que pretendo
enviar, os lo diré.
D Rodrigo Mucho holgaré de saberlo.
Zelauro Treinta caballos briosos,
a pares de un mismo pelo, alados, hijos del viento,
le envío a Su Majestad; con tan vistosos jaeces,
y con tales aderezos y con tales ...
que si envidia en el Sol cave,
le tuviera el Sol, es cierto, el Sol de ellos,
que sus gireles son rayos porque había en sus realces
que bordan de luz el cielo. de obscurecer sus reflejos.
Doce paños de brocado
tan admirables, que en ellos con
tal variedad compuestos
se cifran varias historias de Países y de Historias
de la antigüedad ejemplo.
que en ellos, como en espejo,
se miran presente y, viva,
la
antigüedad de los tiempos.
Seis leones africanos
que,
para el debido efecto, que para este Real cortijo ...
hice traer, tan altivos,
tan valientes y soberbios,
que en lo grave, representan
les ha concedido el tiempo
Imperio en su majestad,
y Majestad en su Imperio.
Diez Ninphas de plata tersa,
de mano de un arquitecto
que fue afrenta de Lisipo
y admiración de estos tiempos.
Una carroza bizarra
que seis caballos
overos con clavos de plata, y llenos
la tiran, a emulación de
ébano y de marfil,
de la de Faetón soberbio. que la tiran seis overos
lucidos,
bellos caballos
émulos
de los febéos.
Una docena de halcones
tan veloces y altaneros
que de la región del aire
pasaron a la del fuego.
De lo bruto, cien novillos;
estos para el bastimento
de lo común de la casa,
que para el Rey le traemos
de lo volátil gran suma;
y en oro, plata y dinero
cuatrocientos mil ducados;
y esto todo lo ofrecemos,
solo a fin que en nuestras casas
nos deje el duro precepto.
El llegar en ocasión
siempre fue acertado, y temo
de errar; y en esto os pido,
amigo, me deis consejo.
D Rodrigo Dádivas quebrantan peñas;
y mañana, con su yerno,
en Azmirra come el Rey;
y así tengo por acierto,
Zelauro, lo que intentáis,
y, en cuanto pudiere, es cierto,
os serviré hasta la muerte.
Zelauro Haréis como Caballero.
Vamos, Padre. Adiós, Rodrigo.
D Rodrigo Adiós, Zelauro, que el tiempo
dirá lo que se ha de hacer,
que él es el mejor maestro. Vanse los Moros.
Sale Zulema con la
cadena arrastrando.
Zulema Senior, mandad Vuesanced
quitarme aqueste cadeno,
que estar crestiano, y crestiano
ser de la piedad ejemplo.
D Rodrigo Zulema, yo te perdono;
mas con este advertimiento:
que cada día tres veces
has de renegar del perro
de Mahoma.
Zulema Así, así hacerlo.
D Rodrigo Pues sígueme hasta la cuadra. Vase.
Zulem Ay, Mahoma! ¿que es aquesto?
¡Malos años para mí
si de Vuesanced reniego!
Vase.
Salen Hergasto y Toríbio, pastores.
Toríbio ¿Es posible que aún estés incrédulo
habiendo visto cosas tan únicas
que merecen estar en blancos mármoles
escritas para siempre?
Hergasto Toríbio, soy un bárbaro,
que quieres que te diga; estoy
tan tísico
que con verle, acumulo cosas
lícitas,
y ninguno me responde a mí
propósito.
Toríbio Recélome que tienes malos hígados
y, por el mesmo caso, peor
ánima.
Mas que tal fuese, Hergasto,
que algún mágico
te hubiese dado alguna pócima
para quererle mal, como aquel mísero
que para querer bien y dar escándalo,
le dieron unos polvos odoríferos
que vino, de amar tanto, a estar frenético.
Si es que tú presumes algo, dímelo,
iremos a buscar un hombre práctico,
que gracias al Señor hay de gran número,
y aunque todos pretenden ser muy hábiles,
un clérigo conozco que es tan único,
que en un Amén Jesús saca un espíritu
aunque esté con más raíces que un chopo.
Hergasto No hay para qué buscarlo, segurísimo
estoy, gracias a Dios, de estar diabólico.
Si yo le quiero mal es por ser mísero
y ser, en estos valles, un hipócrita,
grande amigo de hacer cosas fantásticas;
que eso que dicen que en los vientos frágiles
fue a ver a su padre, para mí son fábulas.
Y cuando conste por verdad auténtica,
no será mucho, que mujeres débiles
suelen también volar por arte mágica;
y viendo que se emplean estos ángulos,
jamás he de creer cosa a propósito.
Toríbio También serás tenido por flemático.
Salen Montano, labrador, y Juan López
Montano Ya estoy satisfecho, Juan,
de vuestro buen proceder;
y, aunque mozo, habéis de ser
de mi hacienda rabadán.
Hergasto y Toríbio quiero
que te obedezcan en todo.
Hergasto Pardiobre! Mal me acomodo aparte.
a servir lo que mal quiero.
Montano Anda, que eres mal sufrido!
Sírveme aqueste verano,
que entretanto, yo
otro pastor buscaré.
Hergasto Ese tiempo yo estaré
penando, pero más no.
Montano Mira, que Juan es capaz
de todo merecimiento;
que es de mi hacienda el aumento
y admiración de la paz.
Más quiero que él me destruya,
que no que me ganen otros.
Hergasto Las yeguas parirán potros,
muesamo, donde él ayuda.
Y porque se desengañe,
vuelva para acá otro dia,
que le prometo, a fe mía,
la venida no le dañe,
que le contaré cosillas
que se tiene de admirar,
y entonces será el notar
de su Juan las maravillas.
(aparte con Hergasto)
Montano Según esto, Hergasto amigo,
mucho
me importa saber
lo que pasa.
Hergasto Pues yo he de ser
de sus finezas testigo.
Vuelva como tengo dicho,
que ahora no es ocasión
de contar la confusión
que nace de su capricho.
Montano Pues adiós, y ojo al ganado.
Juan y Toríbio, quedad
en paz, y tened amistad
con Hergasto, que es hombre
honrado. Vase.
Juan Dios, Señor, le dé salud
y le vuelva a la presencia
de su esposa y, con prudencia
goce descanso y salud. Vanse.
i
Salen Don Artal y Don Rodrigo.
D Rodrigo El concierto de los reyes,
Señor Don Artal, ha sido
en esta forma, escuchadme,
que en breve está referido.
Llegó Alfonso de Castilla
tan severo y tan altivo
a Azmirra, que allí mostraba
sus castellanos designios.
Visitóle el Rey Don Jaime,
y los dos reyes invictos
enmudecieron al verse;
pues los dos, enternecidos,
sin poder hablar palabra
por entonces, al retiro
remitieron de sus guerras
los enfadosos principios.
Comieron los dos monarcas,
y después de haber comido
se repartieron las tierras
que pretendo referiros.
con lugares y castillos
que parten Reino con Murcia,
a nuestro Rey le previno.
Al Rey Don Alfonso dieron
Almansa con su distrito
y otros diversos lugares
que es el contarlos prolijo.
En esto el Rey Don Alfonso
pidió, por lo comedido,
que a Xátiva le entregasen
y tenencia del castillo.
Extrañó la novedad
el Rey Don Jaime, y le dijo: Yerno,
como
es razón, os estimo;
mas
quien en Xátiva ponga
los
pies como dueño, os digo
que
ha de pisar mi corona;
y
baste sobre lo dicho.
Un rato estuvo
suspenso
lo majestuoso y rico
de los dos Reyes insignes,
hasta que, admirado, dijo
Don Alfonso: No haya más;
baste,
Señor, que yo admito
y
apruebo lo concertado,
y
vuestro favor estimo.
Con esto, para Castilla
se partió Alfonso, y el mismo
suegro salió a acompañarle
hasta que dejó el distrito
valenciano; y allí todos
en los Reyes conocimos
un particular agrado
y un singular regocijo.
Esto pasó en mi presencia,
Don Artal, y como amigo
os he dicho cuanto pasa,
y la verdad os he dicho.
D Artal Por Dios que estoy satisfecho
de que las paces han sido
a gusto de todo el mundo
y a contemplación del mismo
Don Jaime, pues ven curiosos
pretensiones que al Olimpo
llegaron, hoy tan humildes
que se vayan al Abismo.
¿Y cuando se parte el Rey
para Valencia?
D Rodrigo Imagino
no pasarán cuatro días;
que el cuidado es peregrino
que le da el moro Al-Azarque.
Mas con todo, compasivo,
mañana tiene consulta;
don piadoso y benigno,
mostrará, con su piedad,
la justicia y el cuchillo,
que lo soberbio aborrece
y ama lo que no es altivo.
Sale
Zulema.
Zulema Ya estar, Señor, el comida,
y lo demás prevenido:
la mesa puesta a la usanza
y el vino, a la nieve frío.
D Rodrigo Pues entremos, Don Artal,
que es tarde.
D Artal Por Dios, amigo,
que no lo escuso, por daros
gusto en todo.
D Rodrigo Así lo estimo. Vanse.
Salen el Rey, que se sentará en
una silla con un bufete
delante con recado de escribir,
y Don Ximen, que llevará
seis memoriales; y después salen
Zelauro, Abenzoar y,
si hay, otros moros. Y
habiéndose sentado el Rey, dirá:
Don Ximén, que es justo empleo
dar lugar a la Justicia ,
cuyas voces en el cielo se
escuchan.
Ximen Este,
Señor, un
memorial
es
un pobre marinero
que llevando de Valencia
para Mallorca unos pliegos
de Vuestra Majestad...
Rey Ya sé lo que pasa;
y que no fueron bastantes
para quitarle (con cautivarle)
del pecho mis despachos, y en
razón
de este valor, mando y quiero
que este rescate se libre,
que después ya lo veremos.
Ximen Este memorial segundo otro
es de una mujer que preso
tiene al delincuente, y dice
que es su marido.
Rey Ya entiendo.
Y, ¿por qué, decid, no se casa?
Ximen Porque dice y niega el reo
que no es verdad, ni hay testigo,
que le obligue al casamiento.
Rey Traedme aquí al delincuente. van los criados a
traerlo
Sacan los criados al delincuente
preso.
¿En qué parte, Don Ximen,
sucedió este desconcierto
contra Dios y contra mí?
Ximen Rey sabio, Rey justiciero,
fue en el campo, y solo había,
que pudiera estar atento
al deshonor y a la infamia,
un verde y copado almendro.
Rey Pues vaya al punto un notario;
que yo en la causa presento
por testigo al árbol mudo;
y estoy, Don Ximen, tan cierto
que ha de decir la verdad,
que ya me parece, veo
tantas lenguas como hojas
que substancien el proceso.
Ximen Haráse luego al momento.
Rey Pues venga, que él ha de ser
el testigo de sus yerros,
.
van
los criados.
Ximen La diligencia se ha hecho.
Rey Está muy bien.
Ximen Dos Caballeros, otro memorial
Señor, el Consejo nombra,
para que el más benemérito
Vuestra Majestad elija,
por la muerte del Sargento,
para Sargento Mayor.
Rey Mucho me dolió Don Diego.
¿Quiénes son los pretendientes?
Ximen El uno, Señor, Don Pedro
Moncada, valiente y noble.
Rey ¿Y el otro?
Ximen Es pobre y discreto;
llámase Don Juan Bisaba,
cuyas partes no refiero,
que es objeto de los pobres
la gala y el lucimiento.
Rey Don Ximen ¿a quien, decidme,
os parece que le demos
el cargo?
Ximen Señor...
Rey Decidlo.
Ximen Con lo poquito que entiendo
diera la plaza a Don Juan.
Rey Buena elección habéis hecho:
que yo también se la diera,
y se la doy, desde luego,
que es evidente y claro
que a Don Juan lo doctó el
Cielo;
que yo bien puedo hacer Nobles,
pero solo Dios discretos.
Ximen Por este memorial pide otro
Pedro López, un manchego,
Vuestra Majestad le ayude
por estar pobre y enfermo
y pasar necesidad.
Rey ¿Tiene servicios?
Ximen Y buenos.
En el cerco de Caudete
fue a reconocer el lienzo
de la muralla y en ella
le cautivaron.
Rey Es cierto
que los soldados estimo
como mi corona y cetro.
Que le den quinientos ducados
para el convalecimiento
de su enfermedad, que es justo
se premien atrevimientos.
Ximen Mallorca pide Virrey otro
por
este, Señor.
Rey Y es razón le demos
lo que pide, que las Islas
mucho las estimo y quiero.
Ximen Don Artal de Luna es quien...
Rey No sigáis, que es pequeño
cargo para quien ha sido
tan grande en todos sus hechos.
Vaya Don Pedro Moncada;
que para Virrey es bueno
un Noble valiente y rico,
si sabe tomar consejo.
Ximen Por este pide y suplica otro
Abenzoar que sus pueblos,
si es posible, se rediman
de la Ley que se ha dispuesto;
y con esta confianza,
en fe de agradecimiento,
dos millones ha juntado.
Rey ¡Dos millones! ¿A qué efecto?
El Rey que ha de ser buen Rey,
no le ha de vencer dinero,
ni presentes; ni es razón
reinen reyes avarientos.
Lo que una vez he mandado
sirva de Ley y Precepto.
Salgan, que eso quiero yo,
y sus presentes no quiero.
Ximen Señor...
Rey ¡No me repliques!
Ximen ¡Válgame Dios, que portento
de severidad!
Aben. Zelauro, hijo, esto es hecho.
Zelau. ¡Airado se muestra el Rey!
Rey Don Ximen ¿cómo no ha vuelto
el hombre que fue a tomar
deposición del almendro?
Delin- Aún se tarda, Señor,
cuente. porque está el almendro lejos
y es bueno que haya llegado.
Rey Oh, que bueno! según eso,
¿que hay almendro confesáis?
Ved pues si reo os ha hecho
el almendro, pues en él
mando que os ahorquen luego.
Delin. ¡Oh, nunca hubiera yo hablado!
Rey A la mujer que dio queja
de este hombre, Don Ximen,
la meted en un convento;
y ved si hay más memoriales.
Ximen Este es, Señor, el postrero:
Caudete pide...
Rey ¿Qué pide?
Ximen Gobernador.
Rey Yo le ofrezco;
que le tengo prevenido
desde que se ganó el cerco.
Su Gobernador será
Don Rodrigo, que hay gobiernos
que son venturosos siempre
en dar en buenos sujetos.
Ximen Ya, Señor, dará la una.
Rey Ese es buen advertimiento: levántase.
que
es razón que sepa el hombre
como se le pasa el tiempo. Vanse.
Abenz. Hijo, aquí ya no hay remedio.
Zelau. Pues a partirnos, Señor,
aunque con gran sentimiento. Vanse.
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