Dentro,
gran ruido de algazara y al sonido de cajas y clarines, diga dentro Tarife:
Tarife.. Ea,
africanos valientes,
conozca ese infiel Rodrigo
nuestro
valor, nuestro brío;
del hombre
más desdichado
que se encuentre en sus escritos.
Aliatar..
Arma! Arma! Guerra! Guerra!
Toque el
Bronce y Metal fino
a embarcar… Tocan clarines.
Liodoro.. Y el
bronco parche
haga la
seña… Tocan
cajas.
Tarife .. Guerra contra España, amigos!
N.B.: Al igual que en la jornada primera,
los textos escritos en letra de imprenta se corresponden con
fragmentos que, aunque no se hallan en los AUTOS SACRAMENTALES DE NTRA. SRA. DE
GRACIA, DE PARACUELLOS DE LA VEGA
(Cuenca), sí que aparecen en EL LUCERO
DE CAUDETE, versión de la misma obra que se conserva y representa en la localidad
de CAUDETE (Albacete).
Tocando cajas y
clarines salen Tarife, Aliatar y Lidoro en traje de moros.
Tarife Africanos valerosos,
guarda
el tiempo en sus archivos
para
ilustrar nuestra patria:
cuyo
esfuerzo y cuyas armas
darán
para siempre envidia
de
ese Conde, a quién su Rey,
en
vez de honrarle, le infama,
(si
es que el honor se restaura
después
de una vez perdido),
gente
alista y naves arma.
y
de mis fuerzas, que bastan
(aunque
esta lo es de importancia),
que
solo por ir yo en ella
A España es nuestra Derrota,
gloriaos
de que vais a España,
no
a ser tributarios suyos,
sino
a domar su arrogancia.
El valor que en vuestros pechos
he
visto en otras jornadas,
no
ha de ser menos en esta,
De vuestros corvos alfanges
no
han de salir sin volver
con
vuestro honor a la vaina.
Ya corre por nuestra cuenta
de
Don Julián la venganza,
de
nuestro Rey la opinión
y
todo el honor de Africa.
que,
tras de venturas tantas,
hoy
os lleva a ser señores
de
una tierra fértil y ancha.
A España pedidle albricias,
que
con razón puede darlas:
pues,
a pesar de sus Godos,
Dadle al Conde Don Julián
de
este suceso las gracias,
Al Rey Don Rodrigo, dadle
por
una gloria tan breve,
pues
fue cabo de su honor
y
principio de su infamia.
Y a las naves, cuyas velas
porque
vuelen más ligeras,
también
he de lisongearlas.
ya
con vientos, ya con calmas,
de
tormentas y de armadas;
montes
de inconstantes playas;
por
tener un mundo, en nada,
a
descubrir nuevos mundos,
pues
que Seila ni Caribdes,
escollos,
fuertes borrascas,
bajíos,
golfos, estrechos,
escollos,
Señor, ni playas,
no
han podido dar con traste
a
nuestras dichosas marchas,
para
esta insigne jornada:
que
emprenden nuestras demandas:
que
si aquesta conquistáis
que
el Ser del Mundo es llamada,
las
demás tendrán a dicha
seros
siempre tributarias.
que
pierdan el nombre aquellas
de
los fieros Argonautas.
Ganad las famosas tierras
de
aquesta gente gallarda
que,
solo porque os compite,
Desplegad, naves dichosas,
al
viento las velas blancas,
porque
sepa que son mías,
para
que cese esta calma.
No temáis, pues vais conmigo,
del
mar las olas hinchadas,
que
al poner el pie en vosotras
le
haré bajar las espaldas.
Y vosotros, mis soldados,
gloriaos
de que vais conmigo,
que
para envidiaros basta.
y
en las mayores batallas,
siempre
saldréis vencedores
solo
por quien os ampara.
Y pues que el mar, codicioso
de
vernos sobre sus aguas,
porque
estemos más seguros
sus
fuertes brazos alarga.
toque
el clarín a embarcar
y
a marchar toquen las cajas.
Aliatar Hágase como lo ordenas:
hagan
los soldados salva. Disparan.
Lidoro Toquen a marchar las cajas
y el clarín, y.. !Guerra a España! Tocan
y Vanse.
Sale
Mireno con saco de penitente y un crucifijo en las manos.
Mireno.. Figura que pasando el tiempo engaña;
flor que
marchita el caluroso estío;
bambolla
hecha en el agua, vapor frío;
correo de la
muerte, débil caña;
sombra hecha
de la tela de una araña.
Ave ligera, despeñado río,
hoja de árbol
y veloz navío
que navega
este mar a tierra extraña.
Un punto indivisible, un leve sueño,
torcido leño,
muerte prolongada,
es la vida
del hombre desabrida!
Miserable de mí, si es tan pequeño
el curso de
mi edad, que es cuasi nada,
Cómo pasé tan
mal tan corta vida!
Y pues que ya estoy arrepentido,
Señor,
misericordia y perdón de mis faltas pido!
Pónese
a hacer oración y salen los bandoleros 1º y 2º. Llevan a un clérigo maniatado,
y un bandolero la estampa de la
Virgen.
Clérigo.. Solo os quiero suplicar,
que
me dejéis adorar esa imagen.
Band. 1º Es pedir lo que no se le ha de dar;
si
tanto siente el dejarla,
suspire
si puede, o llore.
Clérigo ¿Es posible? Oh vil canalla,
dejadme
pues que la adore
ya
que no puedo abrazarla.
Pues
que mi dichosa suerte,
me
puso en trance tan fuerte,
buena
vida y mejor muerte.
Band. 2º ¿Ya no le han dicho que acabe
a
quien hacerlas no sabe?
Clérigo Pues dejad que me despida
Band 1º Ya de importuno es pesado,
¿no
basta, una vez u dos,
haberle
dicho, o mandado, que calle?
Band 2º Y, cuerpo de Dios!
¿no
basta al desvergonzado
que
se lo digan? Dale una bofetada.
Clérigo Amigo, si mal hablé, bien hiciste
en
darme aqueste castigo;
y si
bien ¿por qué me diste?
Band 1º Que calle, otra vez le digo, antes que…! Amenázale.
Clérigo Ni yo te doy ocasión, ni te resisto;
dame
otro, que aquí estoy.
Que
yo no soy más que Cristo:
antes
bien, su hechura soy.
Mireno No puedo más resistir
Mireno No hay que pedir quien soy,
sino
que esas manos desatéis.
Band 2º Para morir se le ataron,
y,
hasta tanto que haya muerto,
Mireno De mi paciencia me espanto.
Gente
indómita y terrible ¿no me conocéis?
Clérigo En llanto me deshago de alegría
de
ver lo que viendo estoy!
Band 1º Este, en la fisionomía, ¿no es Mireno?
Mireno Sí, yo soy; pero no el que ser solía.
Eran
un tiempo estas manos
instrumentos
con que el pecho
pero
ya Dios las ha hecho
protectoras
de cristianos.
de
Cristo y su Madre hermosa,
pero
ya, (aunque pecador),
para
mi gusto no hay cosa
Era hace un tiempo, (que el decirlo
me
avergüenza), en el desierto
vuestro
adalid y caudillo;
pero
ya, si no os convierto,
he
de ser vuestro cuchillo.
Si algún dia, porque os di
mal
ejemplo o mal consejo,
hicisteis
mal, veisme aquí,
que
vengo a haceros espejo
para
que os miréis en mí.
juegos,
vicios, inquietudes,
Si estáis por mí en tal estado
razón
es que os certifique
que
no hay quien mejor predique
que
un hombre desengañado.
y
en vuestra edad no fiéis,
que
sois hoy, y por ventura
Considerad que se escriben
en
un libro mientras viven,
y
que en estando este lleno
su
pena o gloria reciben.
Si es así,
vuestros delitos
os
deben dar mil congojas,
porque
son tan infinitos,
que
estarán llenas las hojas
donde
Dios los tiene escritos.
esto
que os voy predicando,
¿no
veis que es temeridad
tiene
el pecar; ¿que sabéis
si
el vuestro está rematado,
Temed a Dios; miradle, hermanos,
Venid hijos, y estad ciertos
que,
si dejáis los pecados,
están
estos brazos yertos
y
para abrazar, abiertos.
Por aquí, por el costado,
os
podéis entrar seguros:
que
es portillo que ha dejado
de
aquel Alcázar sagrado.
y
le veréis que está abierto,
por
ser puerta, y también puerto,
Amigos, ya ¿a qué aguardáis?
que
cuantas veces quedáis,
pues
él mismo lo asegura:
Band 1º Mi Dios, aunque sois tan bueno,
mientras
no haga penitencia;
voime
a hacerla. Adiós, Mireno.
Band 2º Por
veros, mi Dios, asido de rodillas.
a
una cruz pesada y dura,
perdón
de mis culpas pido:
como
algunos la han perdido.
Vasse.
Mireno Gracias a Dios que quedé
esta
vez con la victoria.
Dos almas, Señor, gané
también es bien que os la dé.
en
venir a desatarte. Desátale.
Clérigo No hay perdón si no hay pecado;
déjame
entrar en la parte
de
la gloria que has ganado.
Dichoso tú, que has podido
dando
al cielo dos varones
que
tanto lo han perseguido.
Mireno Ya que en libertad estás
dime
quien eres, si puedo
Clérigo Tan obligado te quedo
que
haré por tí mucho más.
Mi propia patria es Sevilla,
mis
padres no son muy ricos,
ni
tampoco son muy pobres.
Mi linaje, el de los Laras,
y
envidia a todos los doce.
Mi viaje es a un convento
no
muy lejos de aquí, donde
a
la que es Virgen y Madre
sirven
unos santos monjes.
Mi profesión es de letras;
te
he dicho en breves razones.
Mireno No
pases más adelante
el
hilo a tu historia insigne.
adonde
las plantas pones.
Y de verme que me humille,
ni
me alabes ni te asombres,
que
el ser sacerdote, pide
que
así te estime y me postre.
Dichoso tú, una y mil veces,
una
dignidad que el ángel
porque
si con ella un hombre
puede,
con cinco palabras,
hacer
que el pan se transforme
¿que
dignidad hay tan noble?
Clérigo De ahí podrás inferir
la
obligación que nos corre
de
ser buenos, si el oficio
pues
su dignidad conoces,
Pero volviendo a mi historia,
que
vengo a ver esta imagen
tan
nombrada en todo el Orbe.
en
cuyas rejas de bronce,
Bordón,
sombrero, esclavina,
pienso
colgar esta noche;
que
pues Dios, por medio suyo,
de
esta y otras ocasiones
quiso
librarme, no es bien
que
más a buscarlas torne.
de
estos insignes varones
antes
que el mundo, otra vez,
más
en sus vicios me engolfe.
Esta es mi historia, y pues sabes
ya
quien soy, no es bien que ignore
quien
eres, y así te ruego
que
de quién eres me informes.
Mireno Bien me quisiera escusar,
te
diré quien soy, y advierte
que
si te enfado, perdones.
Mi propia Patria es Caudete;
mis
padres, hombres de bien;
mi
linaje, antiguo y noble;
ella
mala y ellas torpes;
porque
adulterios, incestos,
raptos,
estupros, rigores,
mentiras,
incendios, muertes,
sacrilegios,
turbaciones,
cupo
en mi pecho de bronce.
que
tuve, fue a los catorce
por
pedir limosna, a un pobre.
El segundo fue que un dia,
porque
con buenas razones
me
reprendieron mis padres
les
pagué este justo celo
Oh, Cielo Santo, que oyes
estas
culpas, no te ofendas!
salioles
bien, y valioles;
que
dejaron de absolverme
o
me dieron reprensiones.
Los robos, los homicidios,
la
crueldad, las traiciones
que
en estos diez años hice,
los
saben los cielos once;
cuando
a tus pies, de rodillas
te
los confiese y los llore.
(si
no és de algunos golpes
que
antes de verme te dieron
los
que a mi Dios no conocen),
que
me ha labrado ya el tiempo
de
los peñascos de un monte.
Allí, con frutas silvestres,
que
en estos valles se cogen,
y
con pan, aunque algo duro,
Clérigo Vamos adonde quisieres;
que
esa cueva, albergue o bosque,
en
más que del Rey la Corte. Vansse. (sic.)
Sale
el Bandolero 3º con una estampa de Nuestra
Señora en la mano y el Hermano
acechándole por
Band. 3º Yo, soberana Reina, a quien el Padre
toda
hermosa llamó, soy quien ha sido
enemigo
mortal de ese retrato;
pero
si soy quien tanto os ha ofendido,
también
soy por quien sois Virgen y Madre,
pues
lo sois por el hombre, y su mal trato:
de
todo lo que fui, yo os hago voto
Dadme de tantas gracias, Virgen, una,
palabra
os doy de ser, aunque me ultrajen,
eterno
defensor de vuestra imagen.
Hermano !Por vida de Fray Clemente,
que
yo no he bien mirado,
que nos trajo aquel presente de los cirios!
Band. !Gran contento siente ya mi corazón!
Hermano !Preso por la Religión…! Agárrasele
por detrás.
!y
ayuda aquí del convento!
!que
se me defiende, ayuda!
Band. DEO Gracias, Padre Clemente,
no
tiene que llamar gente:
que
cuando ninguno acuda,
Hermano ¿Como “óigame”? replico
y
digo que no he de oírle.
!Hola,
aquí del convento!
¿para
qué, sin fundamento,
quiere
inquietar al convento?
Hermano Puede
hacerla, y aun por eso
quiero
prevenir la gente.
Band. Hermano, mire que se cansa en vano:
lléveme,
si gusta, preso.
Hermano ¿Si gusta, dijo? No ando tras otra cosa.
Band. Pues vamos, si tan conformes estamos.
Hermano Aguarde, que estoy pensando
Band. Donde quiera lo estaré;
y
si aquí quiere que esté,
Créame, Hermano Clemente, que lo haré.
en
hombre que una vez miente.
Si vos en la vez primera,
cuando
el presente engañoso,
Esto tiene entre la gente
quien
miente en publicidad:
y
siempre dirán que miente.
Yo bien tengo de costumbre
y,
a veces, cincuenta y ciento,
pero
mentir, ni por lumbre.
un
hombre que crea que miento.
un
refrán, (que así se llama)’
y
echaos después a dormir?
Pues
de esa manera he hecho;
y
aunque el mentir es infame,
Si vos, hermano, en buen hora,
yo
os diera crédito ahora.
Band. Si entonces, hermano mio.
Ya, hermano, desde aquel dia
que
tuve aquel mal intento
de
dar fuego aqueste convento
lavar
mis culpas, al punto
porque
quien siembra con llanto
para
Dios perlas de Oriente,
donde
a Dios tanto ofendí,
Hermano Si solo en eso te fundas
soy
de condición extraña:
hombre
que una vez me engaña
cogerme
ahora: hermanito,
él
bien puede estar contrito,
Band. El verme estar penitente
para
creer que no es lisonja.
Hermano !Gana me da de reír!
¿Qué,
nunca ha oído decir
que
el hábito no hace al monje?
que
siempre me estoy en esto:
que
quien sabe hacer un cesto
dicen
que sabe hacer dos.
Lo que es irse a confesar
nadie
habrá que se lo impida,
al
hombre que se le pruebe
que
no hecho lo que debe,
o
es o ha sido mentiroso.
Por tanto no habrá remedio
de
salir con su intención,
le
coge de medio a medio.
Y así, lo que podrá hacer:
irse
donde se ha enseñado,
porque
bien lo ha menester.
sirviendo
al Rey, desdichado,
y
en estando buen soldado
Band. Hermano, por caridad
a
ver nuestro padre Abad.
Hermano ¿Nuestro padre, dice ya?
!Por
Dios, bonitos estamos!
¿No asamos y ya empringamos?
Vamos, que él se lo dirá.
Salen
el Abad, Fray Rodulfo y Fray Federico, como
en la Iglesia, y estará Nuestra Señora puesta en él
altar, y habrá cuatro sillas puestas en orden.
Abad. Padres, ya en otra ocasión,
si
se acuerdan bien, les dije
que
debe tener quien rige,
Porque, bien considerado,
si
él está de vicios lleno
no
será el súbdito bueno,
viendo
que es malo el Prelado.
F. Rod.
Bien, Padre, nos acordamos,
y
también que respondimos
porque
perfecto le hallamos.
F. Fed.
Padre, ¿qué bien hay donde no está?
¿Quién
virtudes no ejercita?
¿Quién
mal costumbre no quita
Abad. ¿
Paréceles que si fuera
yo
cual el vulgo imagina,
con
Dios, ¿no es averiguado
en que el moro ha de llegar?
¿Temiera yo que esta Imagen,
(que
aun de imaginarlo lloro),
e
hiciera que nos la ultrajen?
!Temiera yo que este templo,
que
ha sido tan celebrado,
¿Temiera yo, aunque me viera
No,
porque si yo fuera bueno
F. Fed.
Pues eso confirma más,
Padre
Abad, nuestra opinión,
porque
los que buenos son
no
están sin ellas jamás.
no
tengo, Padre, por justo,
F. Rod. No
le den, Padre, inquietud
que
son crisol en que prueba
Que cuando el Conde arrogante
con irnos a las Asturias.
Sale
el hermano, como enfadado y que quiere detener a uno, diciendo:
Hermano No ha de entrar, tenga paciencia
si
puede, que no está malo.
Padre, el Señor Don Gonzalo
pide,
para entrar, licencia.
Abad ¿El que tan de casa es,
pide
licencia? Al instante
Hermano No se espante, que eso tiene el que es
cortés.
Hermanito,
no hay entrada;
nuestro
Padre su intención
Vuestra Merced solamente,
Sale
Don Gonzalo, con bastón.
D. Gonz. A
Vuesa Paternidad beso los pies.
Abad Oh Señor! ¿A un tan grande pecador?
F. Rod.
Maravillosa humildad!
Abad Vuessa Merced tome asiento
D. Gonz.
Público es, Padres, mi intento.
Siéntanse todos y también el
Hermano.
Abad
Hermano ¿qué desacato
se
sienta sin mi licencia?
Hermano Pues si hace a todos el plato
Abad Más el sentarse lo es.
Hermano Como dijo “a todos tres”,
(juzgué que a mí me decía)
D. Gonz. Ya
Vuessa Paternidad
del
origen del cual nacen
(tan grandes melancolías).
Hermano Eso ¿quien hay que lo ignore?
van
diciendo por las calles
que
son Rodrigo y Florinda.
Abad Hermano, sálgase afuera
Perdone Vuessa Merced y prosiga.
D. Gonz.
Culpan todos nuestro Rey,
no
le agravian, porque todo
dejó
a España tan postrada
por
Dios su propio apetito
que
no hay hombre más cobarde
que
el que lleva mala vida.
Dejó, al fin, la triste España
quedó
por extremo rica. Sale el Hermano.
Hermano Y, cuerpo de Jesucristo,
¿de
tantos malos, no habrá
Abad
Hermano, se determina
obedecerme,
o si no le castigaré. Vase el Hermano.
Prosiga Vuessa Merced, y perdone.
D. Gonz. Digo,
pues, que el Rey debía
reformar
estas costumbres,
enfiestas,
toros, festejos
y
otras cosas menos dignas.
nos
entretengan, mas digan
si
fuera muy justo, ahora
que
el Conde guerras publica,
en
que se arbolen banderas,
en
que se hagan compañías,
en
que se prevengan armas
y
en que todos se aperciban.
Nunca el Conde Don Julián,
(aunque
su afrenta sentía),
a
España tan oprimida. (a España tan
desvalida)
Pero dejando esto aparte,
que no es razón que se diga
sin lágrimas en los ojos,
Caudete,
Padres, me envía
le
pidan a Dios que envaine le pidan a
Dios que amaine
la
espada de su justicia, la
nave de su justicia
que,
contra la triste España
con
viento en popa camina.
(lo
que el cielo no permita),
en
tierra saltare el Conde
con
su Armada, y nos aflija
con
hambre, cercos o armas,
si
será bien que la Villa
se
defienda, o se le entregue.
Sale el Hermano, deprisa.
Hermano !Digo que no! y voto a Dios,
que
al hombre que se le rinda
y
por muy grande gallina.
Abad !Jesús, Hermano! ¿es posible?
para
que me enoje; acabe,
Hermano Yo me
iré, pero…
Abad Perdone, Vuessa Merced, y prosiga.
D. Gonz.
Tuvimos ayuntamiento
y
hubo algunos que decían
que
se dieran, pero otros que no.
Hermano !Cien mil años vivan
los
que fueron de ese voto!
D. Gonz. Vuesa
Paternidad vea
sobre
esto qué determina,
pende
nuestra muerte o vida.
Abad Quisiera en esta ocasión,
que
Dios moviera mi lengua
por
su embajada me manda,
respondiendo
a lo primero
digo:
que lo harán sin falta.
que
cuando estuviera España
con
las fuerzas que algún tiempo
y
con sus caballos y armas;
que
al moro se le entregara;
morir
con glorioso nombre
que
no vivir con infamia.
que,
aunque en el pueblo hay murallas,
y
pueden ponerse en ellas
gente
de esfuerzo en su guarda,
será
de poca importancia:
que,
hombre en la guerra, sin ellas
es
como un cuerpo sin alma.
Y, así pues, Señor Gonzalo,
supuesto
que no las haya,
tengo
por mejor acuerdo, que se dén.
¿quién,
sino Vuecencia osara
que
yo solo, cuando traiga
el
Conde con él más moros
que
pelos tengo en las barbas,
me
atreveré a resistirlos
y
aún a hacerlos mil tajadas.
Abad hermano ¿está en su juicio?
Hermano Sí lo estoy, ¿pero quien basta
a su
celda y que, hasta tanto
que
se le mande, no salga
por
ninguna cosa de ella.
Hermano Y.. ¿no bastara, si manda,
sin
pena de inobediencia,
Abad Como la mantenga, sí.
Abad Pues
basta. Vasse el Hermano.
F. Rod. Aunque nuestro Padre ha dicho
con su
elocuencia ordinaria con
prudencia y elegancia
y su
admirable prudencia en caso tan apretado
lo que
importa que se haga;
con todo, con
su licencia,
que
siento de darse al moro.
se
ha de tener de un infiel
(que
al fin infieles se llaman cuando palabra no guardan
los
que aborrecen la fe)
los que aborrecen la fe,
que
cuando ya se le haya y es
dable que cuando se haya
entregado
en paz el pueblo, en paz
entregado el pueblo,
por
ser de secta contraria
por
lo que a él se le antoje
que
nadie a la Iglesia
vaya,
que
no se adoren reliquias …. que se derriben los templos,
ni
se hagan las fiestas santas;
que se arrojen a las llamas
pues
si puede hacerlo el moro, las
reliquias y los Santos,
por
mejor tengo que salgan y
otras locas, temerarias,
y
se entreguen a la muerte
bárbaras, viles acciones,
que
vivir en tal desgracia. que todo cabe en su saña;
y pues puede hacerlo el moro,
tengo por mejor que salgan…..
F. Fed.
Eso mismo me parece:
del
martirio alegremente,
que
es dar vida eterna al alma.
y hechas mezquitas sus aras.
si, por defender su patria,
muriesen,
que si cautivos
Sale
el Hermano, con un frontal por bandera, y
Hermano !Toque a marchar esa caja;
nadie
de su hilera salga;
y
hasta que al cuerpo de guardia,
que
es la portería, llegue,
Hermano
Clemente ¿que es aquesto?
¿que
invención es la que saca?
Hermano No son invenciones, no:
una
compañía es, gallarda,
que
he juntado brevemente
entre
los monjes de casa.
Es el capitán, Vuesencia;
el
Padre Cabo de Escuadra;
yo,
alférez, y mi camarada
tambor,
el Padre Guevara;
Fray
Clímaco, Fray Andrada,
Fray
Estéfano, Fray Jorge,
Fray
Pedro y Fray Salamanca,
como
más prácticos, vienen
los
seis en la retaguardia.
Fray Leopoldo, Fray Silvestre,
Fray
Cristóbal, Fray Carranza,
Fray
Sancho, Fray Berenguer,
Fray
Crisóstomo, Fray Lara,
con
Fray Marcos y Fray Lucas
van
siguiendo la vanguardia.
Los Novicios, los Coristas,
entre
platos y escudillas,
tienen
cuenta con las cargas.
por
verle que se acobarda
de
cuatro moros descalzos.
Ea! mi Padre ¿qué aguarda?
venga
a embrazar la rodela;
venga
a ceñirse la espada
y
no tema, que aquí estoy.
Y, porque la gente marcha
sin
orden, no me detengo.
Abad Por segunda se le manda,
que
de la Iglesia
se salga
sin
hacer réplica alguna.
Hermano Padre mio ¿no repara
que
ese precepto es injusto?
¿Soy
yo de sangre judaica,
soy
hereje, soy idólatra,
que
de la Iglesia
me saca?
Vuesa Reverencia advierta
que
me ofende y que me agravia,
y
que soy cristiano viejo,
y
puedo estar en la Iglesia
tan
bien o mejor que el Papa.
y…
!voto a Dios! si otra vez
me
lo dice, que… Amenaza al Abad, y le
detienen los Padres y D. Gonzalo.
F. Rodulfo
!Deo gracias…!
F. Fed.
Téngase, Hermano ¿qué es esto?
que
es su prelado, y que puede
D. Gonz.
Hermano, vaya y repórtese,
Hermano Noramala para quien me puso monje!
cosas
de más importancia,
echarme a mí de la Iglesia,
sino
quien quizá…? Más, basta,
no
se hable más palabra.
Vasse.
Abad Terrible es, por vida mía,
Hermano Señor Gonzalo, pregunto:
Vuessa
Merced no me manda
¿que
lo que será la entrada
Hermano Pues en eso reparaba. Vasse.
D. Gonz. Las
Vuessas Paternidades
Pero, al fin, si se estuviera
quien
su patria defendiera.
Pero estando de tal suerte
dar
en manos de la muerte.
en
nuestra patria quedamos
y
entre los nuestros vivimos.
y
que sin ella, en efecto,
queda
el hombre más honrado
hacen
fuerza, como vemos,
pero
de estos dos extremos
el
mejor se ha de escoger.
y
es cosa puesta en razón
por
su Patria, Dios y Rey.
será,
y de menos deshonra,
morir,
muriendo con honra,
¿Que sentimiento hay tan claro
cautivo
y mísero esclavo?
Suelen servir muchos buenos
Hermano Eso mismo digo yo;
¿por
qué el precepto rompió?
y que
a su celda se fuera?
Hermano Sí mandó que me saliera,
mas
no mandó que no entrara.
Abad Pues ahora se lo mando
que
de ningún modo vuelva.
Hermano Todo el mundo se resuelva
que
voy…. !pero voy rabiando!
Abad Siempre tengo por mejor,
Señor
mio, que se entreguen,
siquiera,
porque no lleguen
que
cuerpos y almas alteran,
y
excusarán que no mueran,
sin
culpas, los inocentes.
Sale, en lo alto del coro, el Hermano.
Hermano !Cómo excusan! No se dén,
F. Rod.
¿Dónde el Hermano bocea?
Hermano Acá arriba ¿no me ven?
Aquí estoy y aquí he de estar;
hermano
Clemente, baje luego.
Abad Baje, que quiero que esté
como
los demás, presente,
si es
que ha de estar con decoro.
Hermano Si ha de ser para callar
que
bien estoy en el coro.
Abad Quiero que baje y que diga su parecer.
Hermano Soy contento; allá bajo como un viento. Vasse.
Abad Lo que más, Señor, me obliga
es
ver que apenas hay dentro
con
qué salirle al encuentro
Habiendo este inconveniente
¿quien
tendrá valor bastante
Hermano ¿Quien, mi Padre? Fray Clemente.
y
digo más, que me obligo,
que
pueda hacer un bastón
y
hacer con él cuatro empleos, con muchos soldados menos,
a
matar más moros yo a matar más agarenos
que
filisteos mató Sansón. que filisteos Sansón.
Abad Sosiegue, Hermano Clemente,
sobre
este caso que siente.
Hermano Digo pues, Señor Gonzalo,
que
darse al moro condeno;
y si
hay quien diga que es bueno
yo le
probaré que es malo.
Pues calla el ayuntamiento (aparte)
lo
que digo y lo que siento.
Abad ¿Tiene algo más que decir?
Hermano No: pues no hay quien la contradiga
que
es lo que pretendo yo.
Abad Ya, pues ha dicho su intento,
Hermano Ahora, con alegría,
haré
cualquier mandamiento. Vasse.
Abad Vuessa Merced, mi Señor,
discreto
en todo, y después
Lo que es hacer el Convento
lo
hará, que es obligación.
D. Gonz. Con
esto, me voy contento.
Vuessa
Paternidad quede. Levántanse y acompañan todos.
Abad Suplico a Vuessa Merced
D. Gonz. Digo
que pasar no puede de aquí.
D. Gonz. Favor
que recibiré.
Abad. Mi Dios omnipotente
a
quien sirven hermosos Serafines,
Tronos,
Dominaciones, Querubines,
Si el hombre, que formaste
con
tus manos del polvo de la tierra,
tanto
al fin lo adornaste,
que
es un mundo pequeño cuanto encierra,
lo
formaste a tu misma semejanza.
Si aquellos cielos bellos,
tachonados
de fúlgidas estrellas,
hermosas
obras de tus manos bellas,
en
señal de lo mucho que le amaste.
a
los peligros que el demonio ofrece,
le
lleva en palmas, porque no tropiece,
todos
le sirven y le son leales.
a
quien el tiempo da sabroso fruto,
en
las suyas le pagan el tributo,
dan
al aire por él voces suaves.
y
todo es para él y, hasta vos mismo,
os
le dais en manjar, ¿ cómo el Abismo,
a
veces le derriba de su estado?
para
el hombre que piensa estar seguro,
sin
advertir que el más soberbio muro,
si
en la virtud no estriba,
con
un poco de viento le derriba.
(soberano
señor de cielo y tierra)
como
si Vos, al Rey, (si veis que yerra
no
le castigareis por un vasallo.
con
sus culpas, Señor, el Rey Rodrigo,
que
al fin os ha obligado
a
darle por un hombre tal castigo,
ser
hombre, y ser por él también Vos Hombre.
divina
estampa soberana y grave
que
trocó por el hombre el EVA en AVE,
no
se pierda Señor, de ningún modo.
Si cuando os encarnasteis
os
dio el ser hombre en el virgíneo pecho,
y
Vos siempre la amasteis,
estando
su retrato en tanto estrecho,
amar
su original y no el retrato.
Suena música, descúbrese el cielo, y con
mucho espacio,
baja un Angel, tocando un
instrumento, cantando lo
(canta) Hermosísima María,
Alba más clara que el Sol
y
más que sus rayos bella,
pues
de sus plantas divinas
la
toman Luna y Estrellas.
Fuente cuyas aguas claras
lavaron
las manchas viejas
que
dejó puestas al mundo
la
primera causa de ellas.
nació
aquella verde Oliva
que
jamás estará seca. Llega al tablado.
rige
con solo tres dedos.
que
es decir Dios en efecto,
me
envía a tí desde el Cielo.
Quiere que esa Imagen Santa,
de
la que a sus pies se postran
los
Paraninfos más bellos;
De la que con solo un “fiat”,
bajó
a Dios, y le hizo hombre
dentro
de su casto pecho.
De la siempre Virgen Madre
María,
y Reina del Cielo,
que
tu, con tus manos mismas
la
entierres dentro este templo.
Ya Dios te queda, y confía
tener
de esta hazaña el premio,
no
en el suelo, que a los suyos
no
premia Dios en el suelo.
de
su libre Omnipotencia;
a
la luz que la hermosea.
El que tachonó los cielos,
si
esta con rosas y flores,
aquel
con signos y estrellas.
El Principio sin principio,
y,
en fin, Dios, que aquí se encierra
a
decirte que esta Imagen,
por
Reina de tierra y Cielo,
la
entierres en este templo,
a
su antiguo culto vuelva.
A Dios te queda, y el premio
le
esperarás de su Diestra,
no
en el suelo, que a los suyos
nunca
Dios en el suelo los premia.
esta
Imagen Divina a tu cuidado
que
está Dios enojado en esta guerra,
y
le pierda el respeto y el decoro.
canta….. Iris Divino que al mundo
le sirvió de señal cierta
que ya entre Dios y los hombres
las paces estaban hechas.
las Tres Divinas Personas
Ave
dichosa que al hombre
por quien los hombres esperan
después de aqueste Destierro,
llegar a su patria eterna. Desaparece.
(admirado)
Que al divino Joseph tan
……ntado,
cuyo nombre santísimo yo
estimo,
a su madre le encargue el Dios Divino,
no
fue no mucho, que fue su Desposado.
Que al Aguila Caudal, Juan Regalado,
se lo
mande le encargue sea su arrimo,
no
fue mucho tampoco, era su primo,
y
también de los dos el más amado.
Pero a mí, Eterno Dios, de donde vino
tener
tanta ventura: gran milagro
es
que , siendo quien sois, tan bien me cuadre;
mas
si soy sacerdote, y aunque indigno
a Vos
me encomendáis cuando consagre
que
mucho es que me entreguéis a vuestra Madre.
Al punto voy a ejecutar, mi Dios amado,
el
precepto justo que me habéis mandado. Vasse.